Historia Antigua

El teatro en la antigua Grecia

El impacto social y cívico que tuvo el teatro en Grecia resulta a veces difícil de percibir en sociedades como las contemporáneas con tantos y tan variados medios de comunicación de masas. Aunque celebraciones más o menos dramatizadas pudieran formar parte de los ritos de diversas divinidades, era el dios Dioniso quien el era objetivo principal de varias celebraciones que incluían danzas y coros en determinadas ocasiones como en las Dionisias Rurales, en las Antesterias, en las Leneas y en las Grandes Dionisias.Estas últimas se celebraban, a partir sobre todo de la época de Pisístrato, en el recinto de Dioniso Eleuterio, que el propio tirano habría mandado construir al pie de la esquina suroriental de la Acrópolis para celebrar el inicio de la primavera y solían consistir en la actuación de coros que cantaban y bailaban,un tipo de ritual muy frecuente en toda una serie de cultos agrarios griegos. En este marco surgirá el teatro.

Se le atribuye al ateniense Tespis la representación de la primera tragedia hacia 534 a.C.; en ella, un actor dialogaba con el coro y, caracterizado con máscaras y ropajes, incorporaba diferentes personajes. Poco a poco se fue aumentando el número de actores hasta llegar a tres y fue regulándose la sucesión de piezas; hacia finales del siglo VI a.C. ya se representaban tres tragedias seguidas y una obra satírica, llamada así porque los miembros del coro iban disfrazados de sátiros.

Hacia 486 a.C., las comedias con su propio coro y actores pasaron a formar parte del programa de las Grandes Dionisias. Aunque la celebración de los festivales estaba encomendada al arconte,que seleccionaba las obras que se iban a representar, quienes sufragaban las representaciones eran ciudadanos particulares que, de su propio dinero, pagaban toda la producción del espectáculo, desde el autor hasta el vestuario y el salario de los actores y del coro. Estos individuos, llamados coregos, eran seleccionados por el arconte de entre toda una serie de aspirantes. Dado que este dispendio no estaba al alcance de cualquiera, era un medio más para que los más ricos de Atenas pudiesen darse a conocer entre sus conciudadanos. Como también importaba la calidad de la representación, jurados nombrados por el arconte decidían cuál de las obras presentadas cada año merecía un premio. Los coregos victoriosos solían erigir monumentos con trípodes en la parte vieja de la ciudad de Atenas, precisamente en la llamada “Calle de los Trípodes” (de ellos se conserva, aún in situ, la llamada “Linterna de Lisícrates”, de 334 a.C y, en lo más alto del teatro de Dioniso, el monumento de Trasilo de 320 a.C.) Del mismo modo, se solían realizar epígrafes que daban cuenta de las diferentes celebraciones teatrales que se realizaban en la ciudad, indicando los nombres tanto de los coregos como de los correspondientes vencedores en cada uno de los certámenes, lo que indica que las actividades teatrales tenían un fuerte sentido cívico.

Durante el auge de Atenas como potencia imperial, en el siglo V a.C, a las Dionisias acudían representantes de todos los estados aliados o sometidos, por lo que las representaciones teatrales eran un medio muy importante para difundir el mensaje que la ciudad (no se olvide que era el arconte quien seleccionaba las obras que se iban a representar) quería transmitir a aquellos estados sobre los que ejercía su autoridad. Aunque entre las primeras tragedias podían representarse temas tanto míticos como reales, con el tiempo fueron los primeros los que acabaron dominando. Hacia el 493,fue tal la conmoción que provocó entre el público la tragedia de Frínico “La caída de Mileto” ( que describía el cruel destino de la ciudad tras su derrota en la revuelta jonia ), que las autoridades impusieron a su autor una elevadísima multa junto con la prohibición de volver a representarla. A partir de entonces el mito se convertirá en un filón casi sin límite para reflexionar sobre los males que aquejaban a la pólis e inducir a la emoción e, incluso, a la purificación (katharsis) de los ciudadanos ante la contemplación de las penalidades que héroes del pasado experimentaban ( para los griegos, la distinción entre mito e historia no existía). Los espectadores se sumergían en la trama, sufrían con los protagonistas, aprendían los mensajes que se les hacía llegar pero, al final,aliviados por el hecho de que todo era ficción, podían tratar de evitar que su ciudad se viese arrastrada a los profundos conflictos que los poetas trágicos habían desplegado ante ellos. Destacab como los grandes trágicos atenienses del siglo V a.C Esquilo (525-456), Sófocles (496-406) y Eurípides (485-406). Por su parte, las comedias,aunque en tono más relajado y haciendo uso de personajes arquetípicos que representan individuos comunes, también mostraban una serie de críticas hirientes hacia la situación política de Atenas, hacia algunos de sus gobernantes o hacia determinadas costumbres. Destacará entre los grandes comediógrafos Aristófanes (mediados del siglo V-ca. 380).

Todas estas obras y otras muchas siguieron, en mayor o menor medida, representándose mucho tiempo después del momento de su composición y seguirán rivalizando con obras más recientes que continuaron componiéndose y representándose durante siglos.Será sobre todo en las cerámicas fabricadas en Italia y en Sicilia donde encontremos el repertorio más rico de temas vinculados al teatro y nos habla de la popularidad de esas obras en ambientes diversos y alejados del mundo ateniense del siglo V, al que remiten las más importantes de esas producciones.También nos muestran la popularidad creciente del teatro en el siglo IV, momento al que por otro lado corresponden la mayoría de los edificios teatrales que conocemos.Así, la producción se va complicando,demandando cada vez más recursos escénicos y se van introduciendo poco a poco las complejidades de tramas y argumentos propias de la Comedia Nueva que será la que,en su momento, pasará a Roma de la mano de autores como Plauto o Terencio.

El lugar donde se realizaban las representaciones teatrales era el teatro, el cual se convierte, sobre todo a partir de la época clásica, en un edificio casi imprescindible en muchas ciudades griegas, tanto de la propia Grecia como de las colonias; la forma canónica del teatro se alcanza en la época clásica avanzada y consta, en líneas generales,de un espacio destinado a acoger al público, con su graderío correspondiente (koilon). Esta estructura puede estar construida ex profeso o, como suele ser más frecuente,aprovecha alguna ladera natural. La forma del koilon, en los ejemplos de época clásica, es la de un semicírculo, aunque a veces se prolonga el mismo por los lados casi hasta tocar la escena. Antes de esa forma hay indicios de que los teatros podían haber tenido graderíos rectilíneos, con o sin alas laterales, aunque acabará por predominar el aspecto semicircular. Los asientos se realizan de piedra o, cuando se quiere dar al edificio una mayor prestancia, de mármol. Las primeras filas suelen reservarse a magistrados, sacerdotes o a aquellos invitados ilustres a quien la ciudad quiere agasajar; esta zona recibe el nombre de proedria y con el tiempo los asientos serán tallados en forma de trono para resaltar la figura de las personas que se sientan en este lugar de privilegio.Para facilitar la circulación en el interior del graderío suele haber escaleras radiales cada cierto intervalo y, en ocasiones, un pasillo que sigue la dirección del círculo (diazoma).En la parte baja, y adyacente al graderío, se encontraba la orchestra, que pasó por diversas formas (rectangular, trapezoidal, semicircular) hasta alcanzar la forma circular que será la habitual a partir del final del período clásico. Éste era el espacio destinado para que el coro realizase sus evoluciones y sus cantos. Cerrando el espacio se hallaba la escena, que por lo general es también una estructura construida en la que se abren tres puertas para que por ellas penetren los actores en los distintos momentos de la acción; suele representar la fachada de un palacio real, que acostumbra a ser el ambiente típico para representar la tragedia. Los sucesos trágicos suelen ocurrir dentro, fuera de la vista de los espectadores, aunque es en el exterior, ante el público, donde se relata lo que allí ha ocurrido. También se fueron introduciendo otros mecanismos, con un aparato giratorio que permitía también ver escenas que ocurrían en el interior (ekkyklema), o la grúa (mechane), que posibilitaba con mucha frecuencia que los dioses se aparecieran desde lo alto para acabar solucionando los problemas humanos.

Unos edificios, como los teatros, de tanta capacidad (el de Dioniso en Atenas se calcula que podía albergar entre quince y diecisiete mil espectadores) no se empleaban sólo durante las fiestas que implicaban representaciones teatrales, sino que las ciudades les daban usos alternativos. Entre ellos estaba el de servir de sede de las asambleas políticas sobre todo en ciudades que, a diferencia de Atenas, no tenían lugares específicos destinados a tal fin aun cuando sabemos que también en determinadas ocasiones la asamblea ateniense se reunía en el teatro de Dioniso. En otras ciudades, como Siracusa, hay constancia de que su gran teatro sirvió también para estos fines.

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