Historia Antigua, Historia Universal

La púrpura fenicia

En el primer milenio a.C., los fenicios tejieron un imperio comercial cuyo producto más destacado fue la púrpura, un tinte rojo que se convirtió en símbolo de reyes y emperadores. Este tinte llegó a jugar un papel tan importante en historia de este pueblo que el mismo término «fenicio» (usado por los griegos desde los siglos IX-VII a.C. para referirse a las diversas ciudades-estado que florecieron a lo largo de la costa de lo que hoy es Líbano, Siria y el norte de Israel como la isla de Arwad, Biblos, Beirut, Sidón, Sarepta y Tiro), aludía a la púrpura. Fenicia ni siquiera se llamaba así para los fenicios, ya que es un nombre dado por la historiografía antigua a partir de que las fuentes griegas llamaran a esta región y sus gentes de esta manera. Los griegos se dirigían a los habitantes de estas tierras como los phoinikés es decir, los comerciantes del phoinix, el color púrpura. En griego, phoínix se usaba para referirse a un color púrpura rojizo, y el hecho de que se aplicara al conjunto de las ciudades fenicias sería una alusión deliberada a la industria textil de la púrpura por la que éstas se hicieron famosas.

A lo largo de toda su historia, los fenicios estuvieron indisolublemente unidos al comercio. Exportaban por todo el Mediterráneo una extensa variedad de productos, que incluían objetos metálicos ornamentados, tallas de marfil, madera de cedro, athyrmata (baratijas), vino y aceite de oliva. Pero uno de los artículos con los que ganaron especial fama fueron sus telas de llamativos colores y fina factura. Homero, por ejemplo, alabó los coloridos vestidos que producían y llevaban puestos las mujeres de Sidón. Al mismo tiempo, los anales asirios recogen listas de tributos entre los que aparecen con frecuencia prendas decoradas con profusión ofrendadas por la ciudad fenicia de Tiro. La producción artesanal de estas telas requería una gran cantidad de trabajo; estos tejidos ofrecían protección contra los elementos, eran signo de estatus social, se usaban para plasmar eventos o historias en forma de tapices e incluso podían ser tan valiosos que se empleaban como un tipo de moneda. Desgraciadamente, poco es lo que se sabe del aspecto o el modo en que se fabricaban estos brocados fenicios, pues han sobrevivido muy pocos fragmentos.

A pesar de la falta de información las fuentes antiguas sí proporcionan informes detallados sobre la producción y el uso del tinte púrpura. Además, el hallazgo de numerosas instalaciones para la recolección del murex y su tratamiento para hacer tinte en las localidades de Arwad, Beirut, Sidón, Sarepta, Tiro, Tell Keisan, Shiqmona, Dor y Akko pone de manifiesto cuán importante fue esta industria para los fenicios. Plinio el Viejo ofrece en su Historia natural (siglo I d.C.) la mas detallada descripción de cómo se fabricaba este tinte. La materia prima básica era un líquido opaco que se obtenía de las glándulas mucosas de dos tipos de moluscos, el Murex trunculus y el Murex brandaris. El primero se usaba para hacer un tipo de púrpura azul que se conocía como «azul real», mientras que el segundo se usaba para hacer «púrpura de Tiro». Ambos tintes eran indelebles, es decir, no se decoloraban fácilmente, una rara cualidad entre los tintes antiguos que precisamente los hacía muy apreciados.

El Murex , es una especie de molusco gasterópodo marino que vive en aguas poco profundas. En la naturaleza los caracoles usan la secreción como parte de su comportamiento depredador, pero el caracol también segrega esta sustancia cuando se siente amenazado o es atacado físicamente que se convierte en el duradero tinte púrpura si se expone a la luz del sol.

El primer paso en este proceso era hacer acopio de grandes cantidades de estos moluscos. Como ambas especies son carnívoras, el método más efectivo para capturar muchos era sumergir cestos de malla con conchas y trozos de pescado como cebo. Una vez recolectados, los caracoles de tipo murex se mantenían con vida en grandes contenedores o en estanques artificiales llenos de agua de mar hasta que se hubiera conseguido una cantidad suficiente. El siguiente paso era extraer la glándula mucosa que contiene los componentes químicos que se necesitan para producir el tinte. A los ejemplares grandes normalmente se les extraían esas glándulas con un utensilio especial de hierro o bronce, mientras que en el caso de los especímenes más pequeños se machacaban el cuerpo, la glándula y la concha hasta convertirlos en una masa pastosa.Cuando se tenían suficientes glándulas, se colocaban en una gran cuba de estaño que contenía agua salada y después se les aplicaba calor durante diez días. Durante ese tiempo, el tinte iba rezumando poco a poco, surgiendo un compuesto incoloro que, debido a una compleja reacción fotoquímica, producía un colorante púrpura cuando era de nuevo expuesto al aire y a la luz del sol. La exposición de este líquido a la luz, junto con el prolongado uso del calor, provocaba un olor apestoso por el que esta industria se hizo notoria en la Antigüedad. Esta es la causa de que la mayor parte de las instalaciones manufactureras se localizaran en las afueras de las poblaciones y en la medida de lo posible, a sotavento de las zonas residenciales.

Como cada murex destilaba unas pocas gotas de esas secreciones, la manufactura de la púrpura de Tiro en cantidades industriales requería muchos miles de moluscos. Los arqueólogos han calculado que se necesitaban doce mil moluscos de murex de un tamaño estándar (60-70 milímetros) para producir 1,4 gramos de tinte, lo que era suficiente para teñir el ribete de un vestido de tamaño normal; así que para destilar el tinte suficiente para teñir incluso una pequeña pieza de ropa se necesitaban enormes cantidades de murex. Esto explica que el tinte púrpura de Tiro fuera a veces más valioso incluso que su equivalente al peso en plata y oro, por lo que las telas de púrpura podían alcanzar precios exorbitantes. Aunque la costa del Líbano tenía un ecosistema que podía favorecer una gran concentración de moluscos de tipo murex, en cuanto la demanda sobrepasó las reservas existentes se tuvieron que importar estos moluscos desde otras regiones del Mediterráneo y del golfo de Aqaba, en la costa del mar Rojo. La merma de la población local de murex, combinada con el deseo de adquirir cada vez una mayor cantidad de estos moluscos, hizo que los fenicios empezaran a fundar colonias ultramarinas en regiones que pudieran acoger este tipo de industria.

Los fenicios se lucraron del lujo aspiracional de la clase dominante. Las prendas de púrpura, muy demandadas, que en ese tiempo era un color raro incluso entre los reyes, se vendía regularmente por su peso en oro. Eran tan codiciados que algunos comerciantes crearon multitud de tonos de imitación de inferior calidad para satisfacer la demanda. Por esta razón, cerámicas y tejidos teñidos de púrpura tienen que someterse a un análisis químico antes de que los arqueólogos puedan dictaminar que son genuinos ejemplos de «azul real» o «púrpura de Tiro. Sometidos desde el siglo IV a.C. a la Grecia helenística y luego a Roma, los fenicios desaparecieron gradualmente, pero la industria de la púrpura que habían creado continuó floreciendo. De hecho, los romanos desarrollaron sus propias técnicas para la cría artificial de murex y otros moluscos en estanques excavados en la roca. La producción de tinte púrpura de murex continuó en el Imperio romano de Oriente hasta que ningún emperador bizantino dispuso de los recursos económicos necesarios para continuar con tan cara actividad. La producción de la púrpura de Tiro estuvo tan vigilada durante la época imperial romana que la casa imperial no permitía el empleo de determinados tonos a nadie que no perteneciera a la familia. Aunque esta medida restrictiva parecía reducir las oportunidades de los fenicios por el contrario; se abrirían otras mentes visionarias que entretejerían un mercado informal basado en las imitaciones. Se han encontrado evidencias de esta producción en zonas como Italia, Libia, Creta o el sur de la península ibérica, sobre todo a través del procesado de líquenes como el phicos o insectos como la famosa cochinilla (Kermes cocceius) de la que se conocen decenas de especies y que, al aplastarla, producía un líquido color carmín que se utilizó para tintes.

A pesar de los avances en la producción de tintes, que han logrado que el tinte púrpura sea considerablemente más barato, hoy en día países de todo el mundo todavía asocian la púrpura de Tiro con la realeza.

Para saber mas sobre los fenicios, puedes ver también nuestro post: 
https://www.facebook.com/QueVuelenAltoLosDados/posts/901801563345033?__xts__%5B0%5D=68.ARA1woPP8vKQsELbJSDn_j26HZW-sVz23D9ILAmyXBUpapVznXGJHN9wtGLaSQlvTr7yBE1jJ6UQPU1bSlL5aOHl47lShU3LCi_MiHsQP5KMU-Z0mVzxFGNG71oUg8E7E5pN6clW8oFETy9VOd0liqF88rdaqG0Dj8uGwC92YbNvPPohI_4BFcGJa3qP33_htYJlVKJk8dL6FlSjiS63zeHwSxUsPjYT1veJwCh7L4EzkZ-pDUSleMOXRjzp2OHVuNLXNTCUQ-PgXKUpX63f1DqMYkDh8PufGpUJtZkk_laSLpufqqzFkmHUPwu5WyXN0i7S8W16b8oOodor3vKQkVg&__tn__=K-R )

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