Historia Medieval

De Guillermo el Bastardo a Guillermo el Conquistador

Guillermo, que llegaría a ser duque de Normandía y rey de Inglaterra, pasaría de ser Guillermo el Bastardo ha ocupar su lugar en la Historia como como Guillermo el Conquistador. Nacido en Falaise (Normandía) en el año 1028 como hijo ilegítimo de Roberto I de Normandía, esta procedencia le granjeó rápidamente el sobrenombre de “el Bastardo”. Roberto el Diablo, como también era conocido su padre por su crueldad y su disposición a la cólera, no tenía hijos legítimos, pero tenía uno ilegítimo de una concubina llamada Arlette de Falaise y era su deseo que este niño le sucediese. El apoyo real haría mucho para que tal sucesión fuese legal. Estaba en el interés de Roberto el Diablo, pues, hallar algún modo de que el rey Enrique de Francia estuviese en deuda con él y por ello, el duque acudió enérgicamente en ayuda de Enrique, y en 1032 Enrique se afirmó en el trono. Roberto se marchó para hacer una peregrinación a Tierra Santa y murió en 1035 en el viaje de vuelta, dejando a su hijo ilegítimo Guillermo como único heredero de Normandía. Antes de partir el Duque Roberto había hecho jurar fidelidad a Guillermo a todos sus vasallos, de la manera habitual, sobre reliquias sagradas. Romper tal juramento implicaba la condenación, pero un sorprendente número de señores estaban mas que dispuestos a correr el riesgo cuando existía la perspectiva de obtener más poder y más tierras ya que, a fin de cuentas, siempre podían hacer penitencia. Y así, durante años, el joven Guillermo fue mantenido prácticamente escondido y en secreto, para evitar que alguno de los señores rebeldes lo capturase y lo quitase de en medio. Si el rey Enrique de Francia no hubiera hecho todo lo posible para apoyar al muchacho, los señores podían haber tenido éxito. En principio, Alano de Bretaña recibió la custodia del duque, pero tras su muerte en 1039 o 1040, ocupó su lugar Gilberto de Brionne. Tanto éste como su sucesor en el puesto de tutor y regente, Turchetil, fueron asesinados a los pocos meses. Otro de sus tutores, Osbern, fue asesinado en la habitación de Guillermo a comienzos de la década de 1040, mientras el joven dormía. 

tumba de Roberto, Duque de Normandía

La Crónica anglosajona le define como un hombre sabio, poderoso y gentil con los buenos amantes de Dios. Aunque también afirma que tenía una severidad sin límites con aquellos que se resistían a su voluntad. Su condición de hijo ilegítimo y su juventud le causaron numerosas dificultades cuando sucedió a su padre, así como la anarquía que se extendió por sus dominios en los primeros años de su reinado.  Desde que tomó posesión del Ducado de su padre, pasó su infancia aliándose con unos y otros nobles para sofocar las revueltas de aquellos que no veían con buenos ojos que les dirigiera un señor de madre desconocida. Así pues, el joven duque dependió en sus primeros años, para su supervivencia política (y física), de una facción nobiliaria, del apoyo de la Iglesia, y del rey Enrique I de Francia. Guillermo creció junto a tres primos que serían más tarde importantes seguidores suyos: Guillermo Fitz Osbern, Roger de Beaumont y Roger de Montgomery. Aunque muchos de los nobles normandos se enzarzaron en numerosas disputas particulares durante la minoría de edad de Guillermo, los vizcondes siguieron reconociendo el gobierno ducal y la jerarquía de la Iglesia también apoyaba al duque.​ El rey francés Enrique I tampoco le retiró su apoyo.

A fines de 1046 varios opositores a Guillermo II pusieron en marcha una rebelión en la Baja Normandía, liderada por su primo hermano Guido de Borgoña, conde de Brionne, y apoyada por Nigel, vizconde de Cotentin, y Ranulfo, vizconde de Bessin. Según los relatos, que contienen muchos elementos legendarios, estos intentaron capturar a Guillermo en Valognes, pero el duque consiguió escapar en la oscuridad y encontró refugio en el rey Enrique. A comienzos de 1047, Guillermo y Enrique regresaron a Normandía y sofocaron la rebelión, comenzando a afianzar su poder sobre el ducado, un proceso que no culminó hasta 1060. En esa misma época Guillermo situó a varios de sus partidarios como obispos y abades de la iglesia normanda. La consolidación del poder le permitió expandir sus horizontes y en 1062 se aseguró la provincia vecina de Maine.

No se ha encontrado ningún retrato auténtico de Guillermo y las representaciones coetáneas en el Tapiz de Bayeux y en sus sellos y monedas son retratos estereotipados destinados a afianzar su autoridad. Algunos textos afirman que era un hombre fornido y robusto con una voz gutural. Gozó de una excelente salud hasta avanzada edad, aunque engordó mucho en la vejez. Era lo suficientemente fuerte como para doblar arcos que otros no podían tensar y tenía una gran resistencia. Su enemigo Godofredo Martel dijo de él que no tenía rival como luchador y como jinete. El examen de un fémur de Guillermo, único hueso que ha sobrevivido, pues sus restos fueron destruidos, indica que medía aproximadamente 1,78 m, una gran estatura para la época. ​Se sabe que Guillermo tuvo dos tutores en su infancia y juventud, pero no está claro hasta qué punto era un hombre cultivado. No se tiene constancia de que fuera mecenas de escritores y apenas hay menciones a su patrocinio de la cultura o de cualquier actividad intelectual. Orderico Vital afirma que Guillermo trató de aprender el idioma inglés antiguo al final de su vida, pero que fue incapaz de dedicarle el tiempo necesario y enseguida desistió.​ Al parecer, la principal afición de Guillermo era la caza. Algunos cronistas criticaron a Guillermo por su codicia y crueldad, pero sus contemporáneos elogiaron de manera unánime su piedad.​

Guillermo II estaba ahora firmemente instalado como duque y se dispuso a reforzar aún más su ducado. Aunque sus señores le juraron fidelidad, Guillermo sabía perfectamente lo que ésta valía por su propia experiencia y se mantuvo duro con ellos, castigando la menor infracción rápidamente con fuego y sangre. Normandía llegó rápidamente al apogeo de su poder bajo el duque Guillermo el Bastardo. Enrique, aunque fuese rey, era mucho más débil que el duque, militar y económicamente. Sólo de manera indirecta podía oponerse a Normandía, y un modo de hacerlo era aliándose con Anjou, vecino meridional de Normandía y su eterno enemigo. El matrimonio con Matilde de Flandes, en la década de 1050,  le granjeó el odio eterno del rey francés por el temor a que se uniesen dos regiones poderosas como Normandía y Flandes. Fue, no obstante,un matrimonio afectuoso y no han trascendido señales de que Guillermo le fuera infiel, algo nada habitual en los monarcas medievales.

El gobierno normando en época de Guillermo fue similar al que había existido con los duques anteriores,una estructura administrativa bastante sencilla construida alrededor de la casa ducal que estaba compuesta por varios oficiales, entre ellos administradores, mayordomos y mariscales. El duque viajaba constantemente por todos sus dominios, firmando documentos y recaudando impuestos. La mayor parte de sus ingresos provenían de las tierras ducales, de los peajes y de algunos impuestos. ​Guillermo cuidó mucho las relaciones con la Iglesia; participaba en los concilios y nombró a diversos cargos de la Iglesia normanda, entre ellos a Maurilio como arzobispo de Ruan. Otra elección importante del duque fue el nombramiento de su medio hermano Odón como obispo de Bayeux.​ También buscó asesoramiento en miembros del clero, caso de Lanfranco de Canterbury, un italiano que llegó a convertirse en uno de los asesores eclesiásticos más destacados de Guillermo desde la década de 1040 hasta la de 1060. Además, el duque fue muy generoso con la Iglesia​ y desde 1035 hasta 1066 la aristocracia normanda fundó al menos veinte nuevos monasterios, entre ellos dos patrocinados por el propio Guillermo en Caen, lo que supuso una importante expansión de la vida religiosa en el ducado de Normandía.​

Desde la década de 1050 Guillermo era pretendiente al trono de Inglaterra, entonces en manos de su primo Eduardo el Confesor ( que era débil y pronormando, su madre era normanda y él mismo había sido criado en Normandía) , que no tenía descendencia. El duque Guillermo aspiraba nada menos que a la conquista de Inglaterra. Aunque el país estaba convulsionado por las enconadas rivalidades de sus señores, la tarea era difícil para Guillermo. No era el único que codiciaba la corona inglesa, pues tenía un poderoso rival, el conde de Wessex, Haroldo Godwinson, el cual fue nombrado como su sucesor por el propio rey Eduardo en su lecho de muerte en enero de 1066.

En 1064 Haroldo se enfrentó a su hermano Tostig en Northumbria, que se había rebelado contra Eduardo, derrotándolo y obligándolo a exiliarse. Pacificó así el reino, pero jamás se reconciliaría con su hermano a pesar de que poco después le restituyó sus tierras. Al volver por mar a sus dominios del sur de Inglaterra, sufrió un naufragio cerca de Ponthieu y arribó de forma accidental a las costas de Normandía, donde fue hecho prisionero por el duque Guillermo. Consciente de que Haroldo era su principal rival en su futura sucesión al trono, Guillermo se negó a liberarle hasta que Haroldo jurara apoyarle en su pretensión a la Corona de Inglaterra. Eduardo había sido ambiguo en su sucesión; aunque le había prometido el trono a su primo, poco antes de morir comenzó a recomendar fuertemente la elección de su yerno Haroldo como su sucesor. Con el fin de forzar su apoyo, Guillermo hizo firmar a Haroldo sobre reliquias sagradas, cosa que no le reveló hasta después de que terminase de hacerlo. En el futuro, si Haroldo accedía finalmente al trono de Inglaterra, Guillermo podía invocar ese juramento forzado y declararle la guerra por haber faltado a su palabra y honor. De vuelta a Inglaterra en 1065, Haroldo se enfrentó nuevamente con Tostig. Molesto profundamente con su hermano, decidió apoyar una revuelta en Northumbria que derrocó a Tostig y le sustituyó por el noble Morcar. Tras esta acción se ganó el apoyo de muchos nobles sajones en su candidatura como heredero, pero la relación con su hermano se rompió definitivamente. A partir de entonces, Tostig comenzó a buscar el apoyo de Harald III Haardrade de Dinamarca y Noruega, que también aspiraba al trono inglés, con el fin de que se enfrentase a su propio hermano.  

Eduardo el Confesor murió finalmente el 5 de enero de 1066, había gobernado Inglaterra durante veinticuatro años y la mayor parte de ese tiempo no había sido más que una figura inoperante que ocupaba el trono mientras otros disputaban a lo largo de años para controlar el reino y decidir sobre la sucesión. Haroldo se proclamó rey inmediatamente con el nombre de Haroldo II y fue coronado  en la nueva abadía de Westminster, por lo que potencialmente empezó una nueva dinastía. Sin embargo, la reclamación del trono por parte de Haroldo no estaba asegurada porque había otros pretendientes, uno de los cuales era su propio hermano exiliado Tostig.​ El rey de Noruega Harald Hardrada también era pretendiente, como tío y heredero del rey Magnus I, que había hecho un pacto hacia 1040 con Canuto Hardeknut.​ Y el último pretendiente era Guillermo de Normandía. Haroldo de Wessex había maniobrado mejor para lograr hacerse con el trono sin apenas oposición, pero su alegría duró poco. Cuando Guillermo recibió la noticia de la muerte de Eduardo y la subida al trono de Haroldo, inició de inmediato los preparativos de una invasión. Después de todo, el era sobrino del viejo rey mientras que Haroldo no tenía ningún parentesco con él. En cualquier caso, importaba muy poco a quién asistía el derecho. El duque Guillermo ofreció a los voluntarios una buena paga y la oportunidad de un buen combate, además de la promesa de gloria, botín y tierras. Los hombres acudieron a él y Guillermo los aceptó a todos.

Guillermo podría haber sido frenado bastante fácilmente si un rey francés vigoroso se le hubiera opuesto resueltamente, pero en 1066, cuando se estaba preparando la invasión, el rey francés tenía solamente catorce años y su regente, Balduino de Flandes, era nada menos que el suegro de Guillermo que le acompaño en la invasión, dejando que el joven rey Felipe de Francia se apañase con sus reales deberes. No había ningún poder que ejerciera presión sobre Guillermo o amenazase con ocupar Normandía si la expedición de Guillermo fracasaba. El Condado de Anjou, que se hallaba inmediatamente al sur de Normandía y estaba en estado de guerra crónica con ésta, se encontraba paralizado por las luchas internas.

Además Guillermo tenía un aliado importante en el Papa;. el papa Hildebrando, estaba amargamente ofendido por el nombramiento de Stigand como arzobispo de Canterbury. Había pedido repetidamente la destitución de Stigand, pero Haroldo se había negado firmemente. Por ello, el Papa Alejandro II dio la bendición pontificia al proyecto de Guillermo; esto alentó mucho a los hombres que seguían al normando y mejoró mucho las posibilidades de reclutar a otros. Para conmemorar el gran suceso, según la tradición, Matilde, esposa de Guillermo y duquesa de Normandía habia tejido un largo tapiz (del que aún existen unos 77 metros) de cincuenta centímetros de ancho, conservado en la catedral de Bayeux, ciudad de la costa normanda, en tiempos medievales, por lo que es llamado el Tapiz de Bayeux. Es también notable porque muestra a hombres contemplando maravillados un cometa. En efecto, en ese decisivo año de 1066 apareció un cometa, el mismo que más adelante sería llamado cometa de Halley visible cada setenta y seis años. En tiempos antiguos, estaba difundida la creencia de que, puesto que las estrellas y los planetas en general influyen en los sucesos terrestres, la repentina aparición de un objeto celeste no común sólo podía tener como finalidad indicar que algún suceso no habitual o catastrófico se produciría en la Tierra. Si los normandos creían que el cometa era un seguro indicio de que Haroldo estaba condenado, su moral se fortalecería y combatirían más duramente. Si se podía convencer a los sajones de que su rey había roto un juramento y con ello se había atraído la cólera de Dios, su ánimo decaería. Creyese Guillermo o no en tales cosas, indudablemente le convenía explotar a fondo el cometa.

Haroldo tampoco era ningún débil o cobarde, sino todo lo contrario; era un renombrado guerrero que había pasado su vida en los campos de batalla. Conocía los preparativos de Guillermo y tomó medidas contra ellos. Reunió un ejército en el sur y mantuvo preparada una flota en el canal. Estaba totalmente listo para hacer frente a toda eventualidad cuando su hermano Tostig, que aún anhelaba venganza a toda costa por la disposición de Haroldo a permitir que lo expulsasen de Northumbria, consiguió la ayuda de Haroldo Hardrada, o “Gobernante Duro”, de Noruega. En septiembre de 1066, las fuerzas noruegas remontaron el Humber y avanzaron por Northumbria. Haroldo, que esperaba ansiosamente a Guillermo en el sur dejó la defensa del norte a Morcar, pero esta defensa resultó ser inadecuada y Haroldo Hardrada y Tostig obtuvieron la victoria y marcharon sobre York. Mientras, la invasión de Guillermo se retrasaba de semana a semana y de mes a mes y el aburrido ejército de Haroldo se estaba disgregando. Los barcos sajones, agotados de realizar inútiles patrullas marinas, volvieron a puerto, mientras al rey Haroldo le llegaban las noticias de las victorias vikingas en el norte. Tenía que avanzar hacia el norte para hacer frente a la nueva amenaza, dar cuenta de ella y volver lo más rápidamente posible para seguir esperando a Guillermo. Reunió su ejército y se abalanzó hacia el Norte, con tal rapidez y habilidad, que estuvo sobre los invasores antes de que éstos se percatasen de lo que estaba ocurriendo. Los ejércitos se encontraron en Stamford Bridge, a trece kilómetros al este de York, el 25 de septiembre de 1066; Tostig y Haroldo Hardrada muertieron y su ejercito fue aplastado,quedando el norte asegurado.

batalla de Stamford Bridge

En Normandía, mientras tanto, Guillermo había estado esperando todo el mes de Agosto vientos que le permitiesen partir para llevar su flota hacia el Norte, a través del canal. Si la flota normanda hubiese llegado en agosto, Haroldo habría estado listo para hacerle frente y muy probablemente, la habría derrotado. El 28 de septiembre de 1066, tres días después de la batalla de Stamford Bridge, la expedición normanda desembarcaba sin oposición en Sussex, cerca de la ciudad costera de Hastings. Haroldo, su ejército y su flota estaban a trescientos kilómetros de distancia. Se cuenta que cuando el duque Guillermo bajó de su barco, se tambaleó y cayó de bruces. Se hizo un silencio mortal en el ejército ante ese augurio de mala fortuna, pero el duque se puso en pie, levantó los brazos con un puñado de tierra inglesa en cada mano y gritó: ¡Me he adueñado de Inglaterra!. Bien es verdad que esta anécdota recuerda a otra similar atribuida a Julio César, cuando éste condujo una expedición a África.

Guillermo no se internó inmediatamente tierra adentro ya que no quería ser sorprendido por un contraataque de Haroldo, como les había ocurrido a los noruegos. En cambio, se fortificó en la costa, cerca de sus barcos, para el caso de que tuviera que retirarse, y esperó. El 2 de octubre, el rey inglés marcho hacia el sur sin dejar descansar a su ejército y reagruparlo, pasó por Londres, haciendo apenas una pausa para que su ejército cobrase aliento y llegó a la costa meridional el 13 de octubre, once días después de conocer las noticias de la invasión. Las tropas de Guillermo habían tenido quince días de reposo durante los cuales planear la batalla y levantar fortificaciones. El ejército sajón, en cambio, había hecho una angustiosa marcha hacia el Norte, había librado una desesperada batalla y luego había hecho otra angustiosa marcha hacia el Sur.

El número de contendientes de ambos bandos era similar, pero mientras que Guillermo contaba con caballería, infantería y arqueros, Haroldo solo tenía infantería y muy pocos o ningún arquero. La espina dorsal del ejército normando consistía en mil quinientos caballeros montados, una fuerza enorme para la época; los caballeros aún llevaban armaduras ligeras ya que la armadura pesada que cubriría a caballeros y monturas vendría mas adelante. Los caballeros recibían vigoroso apoyo de arqueros con pequeñas ballestas; tampoco había aparecido en este momento el mortal arco largo que caracterizaría la táctica de batalla inglesa algunos siglos más tarde. Haroldo tenía siete mil hombres y superaba en número a los normandos, pero esto tenía poca importancia porque al menos la mitad del ejército sajón estaba formado por campesinos inexpertos que habían sido llevados allí. De haber tenido paciencia, podía haber reunido un gran número de hombres, incluidos los del ejército regular que aún no habían sido reunidos. Podía haberse fortificado en una posición defensiva segura y esperado a que Guillermo atacase. Éste se habría visto obligado a hacerlo tarde o temprano, pues de lo contrario su ejército se disgregaría, y no era fácil recibir refuerzos a través del Canal. Si Haroldo hubiese esperado y hubiera dejado descansar a sus hombres, seguramente habría ganado, pero con un ejército a medio reunir y exhausto, decidió atacar.

batalla de Hastings, 14 de octubre de 1066

La batalla de Hastings comenzó sobre las nueve de la mañana del 14 de octubre de 1066 y duró todo el día. Se conoce su desarrollo en líneas generales, pero los detalles no están claros por los relatos contradictorios de las fuentes. Guillermo se apresuró a avanzar para forzar la batalla pillando por sorpresa a los sajones, quienes lograron apresuradamente formar una línea defensiva en un lugar que no era ideal para tal fin. Los soldados ingleses formaron un muro de escudos en lo alto de la colina y en un principio repelieron a los normandos con tanto éxito que los hombres de Guillermo tuvieron que retirarse después de sufrir numerosas bajas. 

Envió su caballería y fue rechazado. Apeló a sus arqueros y fueron contrarrestados por hondas y lanzas. Ordenó a sus hombres que se volvieran y se retirasen rápidamente, y los sajones, con prematuros gritos triunfales, se lanzaron en su persecución. Guillermo mantuvo ordenadamente su retirada; sus soldados no fueron presa del pánico porque sabían lo que estaban haciendo. La maniobra fue cuidadosamente planeada.Los sajones, en cambio, desbordantes de júbilo, avanzaron precipitadamente, cada uno por su lado, y cuando los normandos se volvieron de golpe para combatir nuevamente, se hallaron frente a una horda desordenada que fue fácilmente hecha pedazos.Dos veces ocurrió esto, y los sajones fueron diezmados. Los hermanos de Haroldo fueron muertos y, cuando el sol se estaba poniendo, una flecha dio a Haroldo en un ojo, matándolo de inmediato. Habla sido rey durante diez meses. El cadáver de Haroldo fue identificado después de la batalla, ya sea por su armadura o por las marcas en su cuerpo. La madre del rey muerto, Gytha, ofreció a Guillermo el peso de su hijo en oro si le entregaba el cuerpo, pero el normando no aceptó. En su lugar, Guillermo ordenó que el cuerpo de Haroldo se arrojara al mar, aunque no se sabe dónde. La abadía de Waltham, fundada por Haroldo, dijo tiempo después que el cuerpo del rey fue enterrado allí secretamente.

Esa única batalla hizo oscilar el péndulo. Lo que los sajones habían ganado en un siglo de guerras contra los britanos, lo que habían salvado en un siglo y medio de luchas contra los daneses, lo perdieron ahora ante los normandos en una sola batalla de una mañana y una tarde únicas en la que fue destruido lo mejor de la nobleza sajona. Inglaterra iba a ser gobernada por los normandos.

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