Contemporanea, III Reich y Alemania Nacionalsocialista

Napolas, las escuelas de la élite del Tercer Reich

Hitler había encontrado a sus líderes administrativos, políticos y militares entre las estructuras del estado que él había tomado. Pero, sin duda, esta situación solo era transitoria, ya que el Tercer Reich estaba destinado a durar mil años. Después de una generación, la mayoría del antiguo liderazgo tendría que ser reemplazado por uno nuevo y por tanto, los niños serían el futuro. Desde el principio, los dirigentes nacionalsocialistas sintieron que las academias militares clásicas,las escuelas públicas y las universidades no podría ser el campo de entrenamiento para la futura élite del Tercer Reich. El régimen nazi necesitaba oficiales militares, policías, funcionarios, administradores, y líderes políticos competentes y que no estuviesen contaminados por ideas subversivas. Aquellas cualidades podrían ser inculcadas en escuelas especiales. Sin embargo, este intento de formación de élite no fue una novedad en Alemania, ya que en 1890, según la voluntad de Kaiser Wilhelm II, se habían establecido institutos de cadetes en Prusia con una orientación pedagógica especial adaptada al sistema. Después de la derrota en la Primera Guerra Mundial, estas instituciones se transformaron en “instituciones educativas estatales”, las llamadas Stabilas.

El 20 de 1933, coincidiendo con las celebraciones del 44 cumpleaños del Führer, el doctor Bernhard Rsst, ministro de Ciencia, Educación y Cultura del Reich, estableció la primera de una serie de escuelas residenciales especiales destinadas específicamente a la formación de la futura élite germánica: los Institutos de Educación Política Nacional, o Nationalpolitische Erziehungsanstalten, habitualmente abreviados como NPEA o Napolas (este último término fue muy poco popular porque “sonaba demasiado italiano”). En cada provincia prusiana se construiría una Napola. El lema de los NPEA era Mehr sein als scheinen, “Sé modesto, pero destaca siempre”. El objetivo de estos centros educativos era la creación de “un soldado político” al que se le pudiera encomendar la dirección de todo tipo de actividades de servicio público. En estas escuelas, se debía formar a los cuadros principales del estado y al partido de las generaciones futuras, pero estaban reservadas exclusivamente para niños y jóvenes ya que no se aceptaba a las mujeres en el liderazgo superior. Las NAPOLAS eran escuelas de categoría superior cuyos propósitos educativos y sus cursos de estudio eran, inicialmente, los mismos que los de cualquier otra escuela superior alemana, pero cuyo fin no era otro que el de dar una formación de liderazgo a los chicos que se habían distinguido por sus capacidades intelectuales, en educación física, fuerza para decidir y lealtad a sus iguales.

Como veremos, estas instituciones estaban bajo la administración del Departamento de Educación hasta 1936, momento en el que las SS se hicieron definitivamente con su control total tras haber ido poco a poco, ganando influencia. Los lugares favoritos para su ubicación eran las antiguas escuelas de cadetes del ejército, los monasterios requisados o los castillos restaurados. Se inauguraron tres durante el curso de 1933: uno en Plön, en Schleswig-Holstein, otro en Potsdam, en Berlín, y el tercero en Köslin, en Pomerania. En 1934 les siguieron cinco más (en Spandau, Naumburgo, Ilfeld, Stuhm y Oranienstein) y otros ocho (en Bensburg, Ballenstedt, Backnang, Rottweil, Klotzsche, Neuzelle, Schulpforte y Wahlstatt) al año siguiente. Ya había 15 Napolas en 1935 y 21 en 1938, entre ellas 4 en Austria y una en los sudetes.

Adolf Hitler visita el Instituto Nacional de Educación Política [Napola] en Graz (abril de 1941)

En la competitiva selva de organizaciones del NSDAP que luchaban entre si por más cuota de poder, desde el principio, varios órganos del partido se disputaron acaloradamente el control de las escuelas NPEA. El mentor original del sistema de los NPEA, Joachim Haupt, era un oficial de la SA que cayó en desgracia después de la “noche de los cuchillos largos” de junio de 1934. En ese momento, el doctor Robert Ley, líder del Frente Obrero Alemán (DAF), intentó atraer a los Napolas a su propia esfera de influencia, pero su proyecto encontró tanta oposición por parte del Ministerio de Educación que se rindió y estableció el sistema rival de Escuelas Adolf Hitler, con el apoyo de Baldur von Schirach, líder de las Juventudes Hitlerianas. Como siempre, Heinrich Himmler actuó discretamente pero con la máxima habilidad e implacable eficiencia; desde que se organizaron las primeras festividades públicas organizadas por los NPEA, en 1934, se esforzó por ser invitado y presentado al personal como invitado de honor. En julio de ese año, la Reichsführung-SS se ofreció a asumir la responsabilidad de pagar la ropa y el equipo de los Napolas, y también comenzó a proporcionar becas y a pagar la matrícula de los estudiantes de etnia germánica. El 9 de marzo de 1936 la dedicación de las SS a las escuelas se vio recompensada con el nombramiento del SS-Obergruppenführer August Meissmeyer como inspector general de los NPEA. Estableció su propio cuartel general, el Hauptamt Dienststelle Heissmeyer, y posteriormente exigió que todo el personal de los NPEA se enrolara en la Allgemeine-SS. En 1940 las SS se habían hecho cargo de los Napolas por completo, con plenos poderes de decisión en cuestiones relacionadas con el plan de estudios y el nombramiento del personal. La selección de los nuevos Jungmannen quedaba determinada por la RuSHA y los comandantes y profesores de los NPEA estaban sometidos a la disciplina de las SS.

Podían equipararse a los Gymnasien (Institutos de Educación Superior), pero sus estándares académicos estaban muy por debajo de la media de los Gymnasien del Reich. La educación física y las proezas atléticas tenían mucho más peso en su programa educativo. No obstante, las Napola eran consideradas las escuelas superiores más elitistas de Alemania y todos los alumnos menores ardían en deseos de acceder a ellas, especialmente a la de Brunswick, donde sólo ingresaban los alumnos más prometedores del Reich. Solamente los niños de raza aria pura podían llegar a convertirse en la clase dominante del futuro de Alemania y debían ser educados para su futura misión. Ante ellos se abría la perspectiva de llegar a ser altos cargos del ejército, el partido y la administración del Reich, quizás los líderes de un distrito lejano aún por conquistar, tal vez gobernadores de algún territorio lejano. El futuro les pertenecía a ellos. En estas selectísimas escuelas nacionalsocialistas debían ser educados los líderes del imperio alemán, la nueva nobleza aria para un servicio ejemplar al pueblo y al estado.

NAPOLA Ballenstedt

El 1 de noviembre de cada año, las escuelas primarias debían comunicar cuales eran los alumnos adecuados del tercer y cuarto año escolar, a la junta escolar del distrito que enviaba las propuestas al NPEA más cercana. Debido a la gran cantidad de estudiantes registrados, los NPEA pudieron establecer estándares muy estrictos en la selección de sus estudiantes. Los aspirantes debían tener rasgos claramente nórdicos y estar sanos; no se permitía el menor defecto físico; ningún ario con cualquier tipo de enfermedad hereditaria sería aceptado, niños con el menor problema de visión (miopes,présbitas) no recibían consideración alguna en el proceso de solicitud de ingreso. Debían ser racialmente puros (desde el punto de vista nacionalsocialista), de buen carácter y muy dotados en cuanto a condiciones anímicas. Los alumnos procedían de todos los estratos sociales y si los padres no podían pagar la matrícula, por lo general no se les exigía el pago. Una situación económica deficiente o una posición social deprimida de la familia no eran razones para que se rechazase la admisión del aspirante a un puesto en un centro de formación nacional-política en la Alemania nacionalsocialista; tan sólo era decisivo para que se le abriesen las puertas que contase con una disposición apropiada y especial que una vez en el centro debía plasmarse en capacidad y buen comportamiento. Pero aunque oficialmente estaban abiertas a cualquier joven independientemente de sus orígenes sociales, en la práctica, los hijos de los miembros del partido más prominentes, de antiguos oficiales del ejército o de las familias con una lealtad probada al movimiento, o aquellos muchachos que habían destacado en las Juventudes Hitlerianas o los hijos de caídos en combate una vez comenzada la guerra, tenían preferencia en el acceso a las NAPOLA.

Una vez admitido en una NAPOLA, el alumno debía pagar una pensión anual, además de la matrícula, proporcional a la situación económica de sus padres,entorno a los 50 marcos del Reich mensuales, aunque por supuesto como comentamos, existían becas. Los padres de los aspirantes no tenían ningún derecho en la decisión de proponer a un estudiante para su inclusión en un NPEA. Cuando una madre viuda le pidió a la junta escolar que sacara a su hijo de la lista de sugerencias, la respuesta del director fue contundente: ” Su hijo no es una propiedad que solo usted pueda tener. Él está en préstamo, pero pertenece al pueblo alemán. Las objeciones a que se proponga su nombre para una escuela de élite son un insulto al Führer y al Reich“. La protesta de la madre fue en vano. Para poder influir en los jóvenes de la manera más completa posible, la familia se vio cada vez más privada de competencias como institución educativa en Alemani y esta quedó en manos del estado y del partido. Así, además de asistir a la escuela, la admisión a Jungvolk o Jungmädel a la edad de 10 años y en las Juventudes Hitlerianas (HJ) y el Bund Deutscher Mädel (BDM) a la edad de 14 años, eran obligatorios. Después de abandonar la HJ a la edad de 18 años, el Reichsarbeitsdienst, el Landjahr u organizaciones partidarias como la SA o la SS, continuaron vinculando al individuo con el sistema. Un componente central de estas actividades extracurriculares fue la educación para la formación, que consistía en crear una comunidad nacional a través de una mezcla de adoctrinamiento y actividad física, a partir de una masa diferenciada de jóvenes.

Cada centro recibía al año una media de cuatrocientas solicitudes de ingreso, de las que eran aceptadas alrededor de un centenar. Después los pupilos tenían que completar un proceso de selección que consistía en una prueba médica y en una prueba de entrada de una semana en forma de instrucción y de exámenes de diferentes materias; los exámenes de entrenamiento físico y las pruebas de coraje tenían especial valor. Un tercio de los aspirantes superaban esta selección y eran destinados a una Napola. Los afortunados edificarían la nueva Alemania. ” Levantaremos una generación que hará temblar al mundo. Quiero jóvenes excepcionales, intrépidos, despiadados y salvajes. También serán fuertes y guapos. Aprenderán a pensar sólo en Alemania y a actuar para Alemania. Y así será como yo daré vida a un hombre nuevo“, dijo en una ocasión Hitler.

Como sucedía con el resto de las instituciones de enseñanza del Reich, el programa académico de las NAPOLAS estaba totalmente imbuido de la ideología nacionalsocialista, poniendo un énfasis especial en desarrollar un espíritu de camaradería, coraje físico y sentido del deber, pero también de auto disciplina,austeridad, auto sacrificio y sentido de la comunidad nacional. Se proporcionaba una enseñanza académica completa, que abarcaba historia, geografía, música, arte, idiomas ( alemán, inglés, latín ), política, matemáticas, biología, física y química, música, canto y dibujo, combinadas con otras materias menos convencionales como Weltanschauliche Schulung, un adiestramiento para la “visión del mundo” (Weltanschaung), concepto altamente relevante en la doctrina hitleriana. Por supuesto, los programas de las asignaturas de biología e historia estaban totalmente encorsetados en conceptos y consideraciones racistas, sociodarwinistas y ultranacionalistas. Eran “luchadores políticos” y debía ser instruidos mediante el permanente adoctrinamiento nacionalsocialista, sacrificando su vida por la “causa del Führer” si fuera necesario. En concordancia con el espíritu de la propaganda nazi, crearon estereotipos que proporcionaron legitimidad a la supuesta superioridad de la raza aria. A los nacionalsocialistas no les interesaba educar a los jóvenes a un pensamiento independiente y crítico, sino hacerlos utilizables con la ayuda del pseudoconocimiento en el sentido de su propia ideología y asegurar así la existencia continua del sistema y destruir a sus enemigos.

Lección de física bajo la dirección del educador para explicar los procesos durante el disparo. (derecha) modelo para comprender la resistencia del aire en misiles de formas diferentes.

Se hacía especial hincapié en la formación física, con disciplinas como el remo, boxeo, esgrima, natación, vuelo sin motor, tiro, hípica y conducción de motocicletas y automóviles, que se consideraban necesarias para “fomentar las aptitudes físicas y psíquicas del alumno, fortaleciendo su coraje, iniciativa y perseverancia”. Sin embargo no hay que olvidar que la rigidez en ellas fue extrema y que estos niños estaban sometidos a unas pruebas físicas de extrema dureza y de largas horas de duración. Las largas marchas por el campo les dejaban exhaustos y el descanso y charla finales alrededor de una hoguera (perfecto para rematarles la doctrina nacionalsocialista) eran su gran recompensa. Aunque, según Hitler, debería haber una clara separación de los sexos, que se refleja en la imagen tradicional de la mujer como ama de casa y madre, o el marido como soldado y sostén de la familia, hubo similitudes en la educación de ambos sexos. Para ambos, era importante realizar actividad física además de las actividades deportivas escolares, por lo que la idea de rendimiento fue mayor entre los niños, ya que deberían prepararse temprano para su futuro papel como soldados en el sistema. En particular, el boxeo y la gimnasia fueron percibidos como ideológicamente adecuados ya que se suponía que fortalecían la asertividad y la confianza en sí mismos y por lo tanto, desarrollaban un sentido de superioridad. El fuerte énfasis en la actividad física muestra muy claramente el cambio de enfoque dentro del sistema educativo. La tarea de la educación “nacional” era capacitar principalmente a personas físicamente fuertes por lo que la transmisión de conocimiento sería absolutamente secundaria y clasificada en su valor, incluso detrás del entrenamiento y la responsabilidad del alumno.

Clases de boxeo – Napola Schulpforta 1940 .

Como complemento a estas actividades, oficiales del ejército instruían a los alumnos técnicamente, en asuntos militares. El entrenamiento militar incluía ejercicios de campo, maniobras, marchas con brújula y prácticas de tiro con varios tipos de armas. También contaban con ceremonias destinadas a conseguir un gran impacto psicológico en el alumno, celebradas en el cumpleaños de Hitler, el solsticio, la cosecha y otras festividades del calendario nazi.

El horario escolar consistía en cinco horas matinales y otras pocas más por la tarde. Por la mañana, se dedicaban 120 minutos a asignaturas como Política o Historia, mientras que las tres horas restantes se dedicaban a actividades como remar. Tras la comida, la clase de Música era prácticamente obligatoria, y se solía combinar con la de trabajos manuales.

Napola Köslin 1939

Se alentaba la especialización, tanto académica como deportiva. Algunos Napolas se destinaban a formar científicos, otros lingüistas, y a muchos alumnos se les permitía concentrarse en desarrollar sus aptitudes para el remo, el boxeo, la esgrima, la equitación, el esquí, la vela, el vuelo sin motor, etcétera. Una de las características más originales de los NPEA era la importancia que daban a la educación práctica. Los jóvenes de menor edad tenían que pasar de seis a ocho semanas al año trabajando en una granja, mientras que los mayores trabajaban en minas o en fábricas. La idea era que descubrieran la “nobleza del trabajo manual” y que evitaran las tentaciones de la exclusividad de clase. Los conocimientos y la experiencia adquiridos encontraban su aplicación práctica en las maniobras paramilitares que hacían en primavera y otoño, las excursiones que realizaban en vacaciones y los viajes organizados al extranjero. Los alumnos eran llevados en grupos a viajar por Alemania y por Europa como turistas, mientras que también existía un sistema de intercambio de alumnos con otros países para estancias de larga duración. Para los jóvenes de sexto y séptimo curso, la formación se completaba con el trabajo en una granja, mina o factoría durante un periodo de entre siete y diez semanas, en las que el alumno vivía con una familia trabajadora del ramo pertinente. El año escolar terminaba al superar el alumno una prueba de madurez que le permitía ingresar en la universidad o en una escuela técnica superior.

Jóvenes alumnos de la NAPOLA Köslin participando en la construcción de carreteras en un pueblo costero de Gross Möllen, cerca de Koszalin.
chaqueta del uniforme de alumno de una NAPOLA. Sólo los profesores portaban brazalete, que en esta fotografía está tapando el águila tipo SS, por lo que seguramente se tratará de un añadido a posteriori.

Tanto los profesores como los alumnos iban por supuesto uniformados, algo omnipresente en la sociedad nacionalsocialista. El uniforme de las Juventudes Hitlerianas era inicialmente el uniforme escolar y no fue hasta agosto de 1934 que los Napolas recibieron sus propios uniformes de color verde oliva, que diferían en el color de sus charreteras. Así pues, el uniforme consistía en un traje verde oliva que incluía una chaqueta con cuatro bolsillos y revestimientos marrones en el cuello y pantalones, camisa caqui y corbata negra. Sobre la manga izquierda de la chaqueta, portaban un águila al estilo SS y los galones de los hombros eran de color negro, ribeteados en blanco y con las iniciales “NPEA” en metal. Los estudiantes conservaban sus cuchillos de las Juventudes Hitlerianas mientras que los profesores portaban una daga característica con una esvástica en la empuñadura. En la hoja, grabado, el lema “mehr sein als scheinen“, “ser mas de lo que parece”.

Los licenciados de los NPEA eran muy cotizados y buscados por la Wehrmacht como posibles oficiales y los que seguían estudiando en la universidad podían contar con el apoyo financiero del NSDAP. En realidad, terminados sus estudios, los alumnos podían estudiar la carrera que quisieran.

Los profesores y educadores de las Napolas debían de poseer, además de autoridad técnica, personalidad de líder. También tenían que ser entrenados como oficiales de reserva o recuperar esa condición.

Una vez que las SS se hicieron con el control de las Napolas en 1940, el ritmo de vida pasó a depender completamente del de las SS: se eliminó del plan de estudios la religión convencional y la sustituyó el estudio de los ritos paganos germánicos; la celebración de la Julfest, la navidad de las SS, reunía a los estudiantes para adorar al hijo del sol que surgía de sus cenizas en el solsticio de invierno. Nuevas canciones escolares conmemoraban la lucha entre el día y la noche y alababan el eterno regreso de la luz. La noche del veintiuno de junio se convirtió en la noche del sol, cuando los jóvenes montaban una “guardia jubilosa” esperando la reaparición triunfal del sol. Se daban charlas sobre la superioridad racial y la ideología de las SS y se hacía hincapié en el deber, el valor y la obligación personal.

A fines de 1940, el plan era aumentar a 100 Napolas en los próximos cinco años pero para 1944 había apenas 35 NPEA, una de ellas para niñas, con un total de aproximadamente 6,500 alumnos. Teniendo en cuenta las necesidades de la Lebensborn y de otras organizaciones similares de las SS, en 1941 se inauguró en Achern, en Baden, el primer centro exclusivamente femenino de los NPEA, al que poco después siguieron dos más. A partir de entonces, algunas de las escuelas que hasta entonces habían sido sólo para varones comenzaron a admitir también a alumnas y personal femenino.

La influencia de las SS en los NPEA se notaba también en su forma de vestir, con la incorporación de puñales e insignias del estilo de las de las SS y a partir de 1940 se introdujo para el personal de los NPEA un nuevo esquema de grados que coincidía totalmente con los de las SS:

NPEA-Untersturmführer Profesor a prueba
NPEA-Obersturmführer Profesor
NPEA-Hauptsturmführer Profesor superior
NPEA-Sturmbannführer Subjefe de departamento
NPEA-Obersturmbannführer Jefe de departamento
NPEA-Standartenführer Vicedirector
NPEA-Oberführer Director
NPEA-Brigadeführer Inspector de escuelas municipales
NPEA-Gruppenführer Inspector de escuelas nacionales

La estructura de cada escuela seguía un patrón militar. Algunos centros continuaban con las tradiciones de ciertos famosos regimientos del ejército alemán y los profesores vivían en las escuelas con los alumnos que recibían el nombre de Jungmannen. Estos se dividían en Hundertschaften (compañías), formadas por un centenar de jóvenes, cada una de las cuales se subdividía a su vez en tres Züge (secciones) de alrededor de treinta jóvenes; cada Zug se dividía en tres Gruppen de unos diez jóvenes cada uno. El Hundertschaftsführer, el Zugführer y el Gruppenführer eran alumnos que desempeñaban la doble función de monitores y suboficiales cadetes de la academia militar.

Entre 1941 y 1942 se fundaron nada menos que veintisiete Napolas nuevos y, con la enorme expansión que alcanzó durante la guerra el programa de los NPEA, la influencia de las SS adquirió una importancia primordial. Por ejemplo, el VOMI ( Departamento de las SS responsable de la repatriación de alemanes de raza) garantizaba que la escuela de Rufach incluyera en el cuerpo de estudiantes una cantidad considerable de jóvenes Volksdeutsche procedentes de Besarabia y Bucovina. Se crearon tres escuelas conocidas como NPEA Reichsschulen en los territorios ocupados en Occidente (13) , precisamente para acoger a estudiantes nórdicos no alemanes, los futuros líderes de la SS Germánica. La Reichsschule Flandern, situada en Kwatrecht, en Flandes, inaugurada en septiembre de 1943, estaba equipada para alojar a alrededor de ochocientos jóvenes, aunque nunca consiguió matricular a más de ciento veinte, todos menores de catorce años. La dirigía el SS-Obersturmführer Paul Steck. La Reichsschule Niederlande für Jungen, situada en Limburgo, en Holanda, acogía a jóvenes holandeses y estaba “hermanada” con su equivalente alemana más próxima, el NPEA de Bensburg, con lo que solía haber un intercambio regular de estudiantes y personal entre los dos centros. La Reichsschule Niederlande für Mädchen, estrechamente relacionada con aquélla y sólo para mujeres, estaba situada en la localidad próxima de Heithuijsen y la dirigía una baronesa holandesa pronazi. En diciembre de 1944, en virtud de su éxito con los NPEA y las Reichsschulen y su posición como comandante en jefe del ejército nacional, Hitler nombró a Himmler supervisor de todas las escuelas en las que se podían reclutar los futuros oficiales de la Wehrmacht y la Waffen-SS. En teoría, tal nombramiento le colocaba al frente de prácticamente todos los centros educativos del Tercer Reich y los territorios conquistados.

Clase de matemáticas – Napola Potsdam 1941

Para los planes a largo plazo de Himmler convenía que las SS controlaran no sólo las escuelas primarias y secundarias sino también los centros de enseñanza superior; en febrero de 1926 surgió en la Universidad de Múnich la Liga de Estudiantes Nacional Socialistas Alemanes (Nationalsozialistische Deutsche Studentenbund, o NSDSt.B), al mando de Baldur von Schirach, que organizó la NSDSt.B en diez distritos, cada uno al mando de un Kreisführer, y la organización se amplió para incluir entre sus miembros a los alumnos de los institutos de formación profesional, las escuelas industriales y los centros de estudios empresariales. En enero de 1933 la NSDSt.B seguía contando con apenas 6.300 miembros masculinos y 750 miembros femeninos. Incluso después de la llegada al poder de los nazis, los estudiantes no estaban obligados a ingresar en la organización; muy al contrario, la pertenencia siguió siendo selectiva a propósito y restringida al 5 por 100 de los estudiantes. Del mismo modo que los NPEA sólo aceptaban a la flor y nata de los alumnos alemanes, la NSDSt.B sólo permitía el acceso a la enseñanza superior a los mejores estudiantes y los más fiables. Cada universidad o instituto de enseñanza superior tenía una Stamm-Mannschaft (compañía regular) de la NSDSt.B, en la que no tenían cabida más de sesenta individuos, todos los cuales tenían que pertenecer ya al NSDAP, la SA, las SS, la NSKK o las HJ. Se alistaban como mínimo por un año y su misión consistía en actuar como líderes políticos entre sus compañeros. Tanto Himmler como el vice Führer del NSDAP Rudolf Hess, licenciado en Historia y SS-Obergruppenführer, estaban sumamente interesados en las cuestiones relacionadas con la NSDSt.B. Hess se refería a ella como “una especie de intelectualidad de las SS” y Himmler esperaba que de allí saliera la futura élite del partido. La consideraban la prolongación natural del sistema de los NPEA, que continuaría supervisando a los muchachos y las muchachas salidos de los Napolas que hubieran demostrado condiciones para seguir estudiando.

Se equipó a los miembros de la NSDSt.B con un uniforme azul oscuro, de estilo similar al de la Allgemeine-SS y las Juventudes Hitlerianas. Tras el estallido de la guerra en 1939 la mayoría de los dirigentes de la NSDSst.B se marcharon para incorporarse a la Wehrmacht y a la Waffen-SS, dejando así el adoctrinamiento de los estudiantes en manos de individuos menos comprometidos pero en cierto modo, el adoctrinamiento de los jóvenes, a través de los NPEA, la NSDSt.B, las HJ y la BDM y las SS se aseguraron de que los ideales de Himmler y Hitler sobrevivieran mucho después de su desaparición.

Desde 1933 hasta 1945 (final de la II Guerra Mundial), un total de 43 Napolas (40 de chicos y tres de chicas) se distribuyeron por toda Alemania y Austria.  Más de 15.000 jóvenes, entre 10 y 18 años, fueron educados en estos institutos En términos generales, las Napolas fueron, sin embargo, demasiado insignificantes numéricamente hablando para representar una competencia seria al sistema de educación alemán convencional, aunque, por otro lado, nunca pretendieron tal cosa. Algunos internos ocuparon después puestos relevantes en Alemania, como el político Rüdiger von Wechmar o el banquero Alfred Herrhausen, ambos niños Napola.

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