Historia Antigua

Los pueblos del Mar

En el siglo XII a.C. el Mediterráneo Oriental sufrió un maremoto que hizo tambalear el precario equilibrio entre las grandes potencias de su tiempo Su empuje precipitó la caída de ciudades y reinos, y la devastación que originaron fue tal, que sus actos dieron lugar a lo que acabaría conociéndose como la Gran Crisis de la Edad del Bronce. Y, sin embargo, no sabemos gran cosa de la heterogénea coalición de naciones o tribus que se unieron para invadir los Estados más prósperos de la época. Los investigadores del periodo han dado en llamarles los Pueblos del Mar. ¿Quiénes eran estos pueblos?.

La pregunta no es fácil, porque no se trataba de una civilización única, sino mas bien pueblos de diverso y distinto origen, en varias oleadas, que hicieron temblar los cimientos del Mediterráneo oriental a finales de la Edad de Bronce, entre finales del siglo XIII y el siglo XII a.C. Algunos expertos sospechan que fueron los auténticos responsables de la destrucción de Troya y tuvieron mucho que ver en la súbita desaparición del Imperio hitita, dos misterios históricos que han obsesionado a los estudiosos durante siglos.Lo único verdaderamente claro sobre estos pueblos invasores es que cambiaron por completo el mapa de la región. En sentido estricto, la designación como “Pueblos del Mar” debería hacer referencia a los pueblos mencionados por los registros egipcios relacionados con las campañas de los faraones Mineptah y Ramses III, como aquellos “procedentes de las islas de en medio del mar”,el único nombre que supieron darles los confusos egipcios. Pero los egipcios, no los llamaron así, será Emmanuel de Rougé quien en el siglo XIX acuñe este confuso termino. Los Pueblos del Mar, son un reflejo del traumático del paso de la Edad del Bronce a la del Hierro en el mediterráneo oriental y el próximo oriente. Uno tras otro, los florecientes centros económicos y políticos, fueron cayendo, siendo interrumpidos o desmantelados y la cosmopolita Edad del Bronce, sustituida por un periodo de creciente aislamiento, provincianismo y pobreza, del que emergerán las culturas de la Edad de Hierro.

Las causas que provocaron el movimiento de los llamados “Pueblos del Mar” y en consecuencia, la crisis del 1200 a.C. obedecen una serie de factores de diversa índole (climáticos, económicos y políticos) que provocaron una gran inestabilidad en el mediterráneo oriental, decisiva en el desencadenamiento de los acontecimientos. En 1250 a.C, los hititas perdieron el control de las minas de cobre de la zona de Anatolia, un hecho sin aparente importancia, si no fuese porque se trataba del mineral fundamental para la fabricación de armas de las que dependía el imperio. Los temibles hititas, dominadores de un imperio que se asentaba en Anatolia, la actual Turquía, se hicieron célebres por el uso militar que hacían de los carros ligeros y fueron la peor pesadilla de los antiguos egipcios. Al perder su principal fuente de cobre, los hititas buscaron el mineral en otros puntos, entre ellos, en Alashiya (Chipre). Los hititas impusieron entonces un embargo comercial en la zona oriental del Mediterráneo que estaba destinado a impedir el abastecimiento de los Asirios. Los habitantes de este territorio,así como las ciudades micénicas, de Grecia, que habían vivido hasta entonces un largo periodo de esplendor económico con el comercio con Asia Menor vieron como el bloqueo ponía en peligro su forma de vida. Estos y otros grupos culturales afectados procedentes de algunas de las islas del Mediterráneo respondieron con escaramuzas de carácter pirático en la costa oriental. Ya durante el reinado del faraón Merneptah se registró un primer ataque aqueo desde el mar. Probablemente fue este el primero de los ataques a Egipto por parte de los llamados Pueblos del Mar.

Mientras tanto, hacia el 1240/30 a.C. caía Troya (la Troya VII a), a manos de los micénicos que a todas luces, trataban de eliminar al intermediario troyano de los clientes situados al otro lado de los Dardanelos. La caída de Troya supuso la diaspora de sus aliados, cada uno de los cuales salió en búsqueda de nuevas tierras. Chipre, en manos hititas, no era presa facil, por lo que se dirigieron a Libia donde se planearía el ataque contra Egipto rechazado por Meneptah. Asi, los micenicos, al abatir la potencia troyana pusieron en marcha un proceso que los superaba y que no fueron capaces de dominar, ni tan siquiera de controlar. Los aqueos habían plagado el Egeo de desarraigados que buscaban desesperadamente sobrevivir y su propio mundo, centrado en centros urbanos dispersos presentaba una dificil defensa: sus ciudadelas y palacios fueron cayendo, abatidos por quienes habían sufrido la misma suerte a manos de sus victimas. La violencia de los ataques piratas fue en aumento y parejo a la confusión que reinaba entre las civilizaciones arrasadas, victimas de sus ataques. La oleada destructiva siguió avanzando y para el 1235 a.C, había alcanzado Chipre donde en Alashiya, sus ciudades principales fueron arrasadas por completo. El Rey de Ugarit se lamentó a uno de sus aliados vecinos, mediante correspondencia hallada en restos arqueológicos, de que “los barcos enemigos ya han estado aquí, han prendido fuego en mis ciudades y han causado grave daño en el país”, cuando estaba enfrascado en otras guerras. En este mismo testimonio se detalla la principal razón del enorme éxito devastador del ataque: el enemigo había aparecido donde nadie le esperaba. Las tropas de Ugarit estaban fuera de la ciudad y comprometidas en las guerras habituales de esta región. Su flota, también. Los ataques a Ugarit, nudo de comunicación entre Egipto y Hatti, fue el preámbulo de las posteriores ofensivas contra estas dos grandes potencias. Los propios hititas con su sed de bronce habían creado al monstruo; y ahora iban a ser devorados por él. Estaban pasando su peor momento cuando los Pueblos del Mar los escogieron como objetivo. Este imperio basaba su poder en su fortaleza militar y en el control que ejercía sobre toda una serie de estados satélites, de ahí que el ataque a Ugarit fuera una muestra, o tal vez un síntoma, de la debilidad de la posición hitita. La llegada de los piratas le dió la puntilla a un imperio en declive. Incluso el propio faraón egipcio Merenptah mandó grano a los hititas, hasta no hacía mucho tiempo su archienemigo, abrumados por los ataques. Por una vez egipcios e hititas estaban en el mismo bando y sabían que la amenaza les afectaba a todos. Aprovechando una revuelta en ciertas regiones de Libia, los Pueblos del Mar se sumaron a los sublevados contra el poder egipcio, en concreto los ekwesh, los teresh, los lukka, los sherden y los shekelesh, que combatieron a las tropas del faraón en la parte occidental del delta del Nilo.

El Reino hitita fue destruido durante los desórdenes que siguieron a los movimientos de los Pueblos del Mar, y terminó su monopolio del hierro. El conocimiento de la técnica de fusión del hierro se difundió rápidamente y pasó, por cierto, a Asiria, que limitaba con el reino donde se elaboraba el hierro, Urartu.

El comercio del hierro permitió a Asiria recuperar su prosperidad, y tuvo el camino expedito para un nuevo conquistador. Desaparecido el Imperio hitita Egipto era el último imperio que se mantenía en pie y el faraón Ramsés III tuvo que verse las caras, frente a frente con los Pueblos del Mar en el octavo año de su reinado. La inscripción de Ramses III en Medinet Habu menciona los siguientes pueblos entre los atacantes: peleset, tjeker, shekelesh, denyen y weshesh. Ahora bien, estos no constituyen más que una parte de lo que en general se incluye como “Pueblos del Mar”, donde habría que incluir también a sus aliados libios que pretendieron invadir el delta del Nilo en el quinto año del reinado del faraón Merenptah (entorno a abril de 1232/1220),así como a otros tales como los shardana (con sus icónicos cascos con cuernos, que combatieron junto a los egipcios en la batalla de Kadesh),los lukka (afamados piratas que operaban por las costas meridionales de anatolia y chipre y que tambén combatieron en la batalla de Kadesh, pero del lado hitita) o los ekwesh (los ahhiyawa de los textos hititas, los aqueos), entre otros muchos.

La fuerza extranjera, conformada por una confederación variopinta de pueblos, se volvió a unir a las tribus libias para atacar Egipto;esta vez los invasores se veían engrosados por un grupo llamado Peleset en las inscripciones, y que eran, casi con toda seguridad, los filisteos de la Biblia. Este contingente desembarcó en la costa meridional del Asia Menor, proveniente quizá de Chipre, isla situada a setenta millas al sur de esa costa. Los invasores saquearon a su paso las costas orientales del Mediterráneo, entrando en Egipto desde Siria como en su día habían hecho los hicsos. Una inscripción egipcia anuncia: «Los países extranjeros se conjuraron en sus islas. Fueron desalojados y dispersados en batalla todos los países a la vez, y ningún país podía resistir ante sus armas empezando por Hatti, Kode, Karkemisch, Arzawa (Anatolia) y Alashiya (Chipre)”. Sin embargo, no lograron coger a Ramsés III por sorpresa y éste los derrotó totalmente en el choque final, la batalla del Delta (hacia 1177 a. C.).

Egipto ganó, pero a costa de un alto precio. Algunos de los pueblos vencidos fueron reubicados por los egipcios en su territorio fronterizo a modo de vasallos, como fue el caso de los filisteos y otros pueblos con gran presencia en la Biblia. El sobresfuerzo económico para crear una fuerza naval en condiciones empobreció la hacienda egipcia a largo plazo y perdió para siempre su influencia sobre los territorios de la zona sirio-palestina. Otro grupo de pueblos se dirigió hacia el mediterráneo central, asentándose en diversos puntos: los shardana en Cerdeña, los teresh en Etruria y los sekelesh en Sicilia. El destino de otros, como los lukka, elwesh y weshesh es desconocido. No obstante, la composición de todos ellos debía ser tremendamente heterogénea: habría semitas procedentes de las zonas arrasadas de siria-palestina,indoeruropeos, micénicos y quizás hititas. Sin embargo su número debió de ser pequeño pues fueron incapaces de dejar huella en el registro arqueológico y pronto fueron asimilados o absorbidos por las poblaciones autóctonas.

Esta victoria representó la última boqueada de Egipto y el fin de su gloria. Desde este momento se replegó exhausto hacia el Nilo y su imperio se desvaneció. El Imperio Nuevo había terminado, tras cuatro siglos de poder, y ya no habría nunca más otro Imperio «Novísimo» de igual poderío. Con un Egipto impotente, los israelitas irrumpieron a través del río Jordán, y comenzaron a dominar a las ciudades cananeas. Durante dos siglos israelitas y filisteos lucharían por el dominio a las mismas puertas de Egipto, y éste será incapaz de mover un dedo para intervenir en la lucha en un sentido o en otro.Durante el período de debilidad de Asiria que siguió a la irrupción de los Pueblos del Mar, Babilonia tuvo la oportunidad de recuperarse, pero el proceso fue enormemente penoso. Durante más de medio siglo, estuvo prácticamente en un estado de anarquía. Asiria también había revivido después de los furiosos ataques de los Pueblos del Mar.

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