Historia Antigua

Los Idus de Marzo

La noticia del asesinato de César los Idus de marzo del 44 a.C en la Curia de Pompeyo se difundió de inmediato por la ciudad de Roma; las calles se vaciaron por completo y el temor se extendió como una sombra por la gran urbe. Incluso los asesinos, temerosos, se refugiaron en la Capitolio. César fue advertido del peligro, según nos cuenta Plutarco, “Lo que es más extraordinario aún es que un vidente le había advertido del grave peligro que le amenazaba en los idus de marzo, y ese día cuando iba al Senado, llamó al vidente y riendo le dijo: «Los idus de marzo ya han llegado»; a lo que el vidente contestó compasivamente: «Sí, pero aún no han acabado»”.Cesar obvió todas las advertencias y el idus de marzo de ese año se tiñó de sangre.

Julio César cayó asesinado en el Senado de Roma por un grupo de senadores opuestos a sus ambiciones autocráticas, o deseosos de mantener el anterior reparto del poder, según se mire… Muchos turistas despistados contemplan la actual Curia en el Foro Romano, admirando el lugar en el que Julio Cesar fue asesinado por Bruto y sus compinches. Pero Cesar no murió allí. En el lugar que ocupaba la Curia Cornelia, en el Foro Romano, donde se reunía el Senado, se estaba construyendo un nuevo edificio: La Curia Julia (que recibe este nombre por haber sido construida precisamente por orden de Julio César). César hizo construir una nueva curia con una orientación diferente, alineada sobre el nuevo foro del que se convirtió en una especie de anexo, y a lo largo del Argileto. Por este motivo, el Senado de Roma venía celebrando sus sesiones transitoriamente el la Curia de Pompeyo mientras la obra se acababa. Cayo Casio, Marco Junio Bruto y Décimo Junio Bruto organizaron una conspiración en la que, según Suetonio, participaron más de sesenta personas: los autodenominados Libertadores, nombre que se dieron siguiendo el ejemplo de los tiranicidas de la antigua Grecia. Todos ellos oligarcas favorecidos unos, indultados otros,por el propio Cesar. Todos ellos movidos realmente por su propia ambición personal.Tras algunas dudas, eligieron el día y el lugar para asesinar a César: el idus de marzo en la Curia del Teatro de Pompeyo, en el Campo de Marte, donde el Senado celebraba sus sesiones. Cuando César se hallaba junto a la estatua de Pompeyo, Tilio Cimbro y Servilio Casca le asestaron las primeras puñaladas, a los que siguieron 23 puñaladas que acabaron con su vida. El general fue apuñalado justo en el centro del fondo de la Curia de Pompeyo, mientras presidía, sentado en una silla, la reunión del Senado.Su muerte, lejos de restablecer el antiguo status quo senatorial avivó de nuevo la guerra civil en Roma.

El cuerpo de César fue puesto en una camilla y llevado a la Domus Publica, donde residía como Pontifex Maximus y entregado a su esposa Calpurnia quien lo preparó para el ritual funerario: los criados lavaron el cuerpo y lo perfumaron con ungüentos, fue revestido de la toga praetexta, cubrierta la cabeza y puesto en el lectus funebris entre las imágenes de sus antepasados. En los 3 días siguientes las mujeres hicieron vela. Al día siguiente se dió a conocer su testamento por el que Octavio era nopmbrado su sucesor y heredero de gran parte de sus bienes. También dejó a cada ciudadano de Roma 300 sestercios y a Roma los Hortes, los grandes jardines que César tenía junto a el Tíber.Mientras Lepido mantenía el orden en la ciudad, el Senado se reunió para decidir el futuro de Roma; la facción de los conspiradores, la oligarquía contraria a César, obtuvo amnistía y los nombramientos de los principales conspiradores, Bruto y Casio, como gobernadores provinciales, para salir de la ciudad; como compensación{on, Marco Antonio pidió y obtuvo que ninguna ley o acto legal decidido por César fuese anulado y también fue reconocida su naturaleza divina con la proclamación como Divus Julius.

Al día siguiente fue celebrado el funeral: el cortejo fúnebre salió de la Domus Publica entre gritos desgarradores de Calpurnia, el ataúd fue portado por magistrados, circundado por los patricios y plebeyos que habían desempeñado cargos bajo la administración de Cesar y seguido por una enorme multitud de ciudadanos y veteranos de sus legiones. Descendieron por la Por la Via Sacra hastaa los Rostra, donde Marco Antonio pronunció su discurso funerario ( recordó todo lo que César había hecho por Roma y también lo que había dejado a todos romanos en su testamento, mostrando las dagas sangrientas de los conspiradores y la túnica ensangrentada de César) que enardeció los ánimos del pueblo allí congregado: dos soldados lanzaron cirios en el catafalco donde puso el cuerpo y después algunos veteranos de las legiones depositaron sus armas en el fuego, las joyas de las matronas y tras ellos, el pueblo de Roma alimentaría la pira funeraria alimentando el fuego con la madera de las tribunas dispuestas para la ceremonia y cuando esta se acabo, con todo tipo de muebles, partes de edificios, y todo tipo de madera que encontraron a mano. Las tropas de Lepido tuvieron que emplearse para detener a la enfurecida multitud que con las brasas de la pila funeraria pretendían incendiar y arrasar las casas de Bruto y Casio .Las cenizas de César fueron recogidas y colocadas en un altar y adoradas como divinas en un templo consagrado en su honor en el foro romano.

Muchos años más tarde Shakespeare haría famosa la frase “¡Cuídate de los idus de marzo!” (Beware of the ides of March) a través de su obra Julio César, de 1599, en la que recreaba la conspiración que acabó con el asesinato del mandatario. Pero, ¿que eran los Idus de Marzo?.
Ciertos momentos clave del calendario romano tenían nombre propio. Las calendas (el primer día de cada mes) y las nonas (el quinto día de cada mes excepto en marzo, mayo, julio y octubre, que era el séptimo día). Los idus eran los días 13 de cada mes, excepto en marzo, mayo, julio y octubre que se celebraba el día 15. Entre ellos destaca el conocido como “idus de marzo” que designaba al día 15 del mes dedicado al dios de la guerra Marte, el mes de Martius según los romanos. O lo que es lo mismo, el 15 de marzo para los hispanoparlantes.

2.056 años después,en 2012 y gracias a un equipo hispano-italiano comandado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC) sabemos el punto exacto en el que fue asesinado Julio César. Augusto, hijo adoptivo y sucesor de Julio César señaló el lugar del asesinato mediante la colocación de una estructura de hormigón de tres metros de ancho por más de dos de alto. Actualmente, los restos de este edificio se localizan en el área arqueológica de Torre Argentina, en uno de los lugares más transitados del centro histórico de Roma. Las fuentes clásicas aluden a la clausura de la Curia, años después del asesinato, un lugar que pasaría a convertirse en una capilla-memoria.

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