Historia Medieval

La liga hanseática

La Liga Hanseática o Hansa fue una federación comercial y defensiva de ciudades del norte de Alemania y de comunidades de comerciantes alemanes del mar Báltico, los Países Bajos, Suecia, Polonia y Rusia, así como regiones que ahora se encuentran en las repúblicas bálticas. Componían esta liga las ciudades portuarias de las regiones costeras así como ciudades situadas a lo largo de importantes ríos del interior. La Hansa sería el equivalente medieval norteño del modelo de las grandes polis griegas (Atenas, Corinto, Tebas) ellas mismas centros industriales, generadoras de relaciones cívico-económicas y de una explosión de comercio interregional entre otras ciudades-estados.Gracias al libre comercio impulsado por una pujante burguesía empresarial, muchas de estas ciudades lograron un nivel de prosperidad sin precedentes en su época. Se constituyó en 1356, considerándose como tal hasta 1630; no obstante muchas de las ciudades que formaron parte de esta federación siguieron manteniendo vínculos durante décadas después de su disolución.

Durante el siglo XII en diversas ciudades del norte de Alemania la burguesía comercial había conseguido hacerse con el poder político y con el, estos sectores fueron capaces de controlar el comercio de la zona del Báltico. Además, la incapacidad política del Sacro Imperio Romano-Germánico, en un contexto de florecimiento del comercio y de mayores libertades políticas y económicas, favoreció que las ciudades se organizasen de forma autónoma. Con la ciudad de Lübeck como punto de referencia, los gremios (o Hansa, en alemán de la época) promovieron el comercio de diversos productos, como la madera, la cera, el ámbar o cereales, con otras zonas del Báltico, que poseían un menor desarrollo social y económico. Poco a poco, diversas ciudades comenzaron a formar alianzas para defender sus intereses comunes y protegerse de los ataques de otros estados y de incursiones piratas. Así, a mediados del siglo XIII, Lübeck, se alió con Hamburgo y posteriormente, otras ciudades, como Brujas, Rostock o Wismar, se unieron a esta alianza. Junto con las ciudades, se adhirieron colonias de mercaderes alemanes que operaban en otras ciudades de Europa, como Londres, que se unieron a la Hansa de Colonia. Ello fue posible tras el permiso otorgado por Enrique III de Inglaterra a los mercaderes de Hamburgo y Lübeck para operar en su reino.

La cooperación entre ciudades y colonias de mercaderes fue creciendo y consolidándose poco a poco hasta alcanzar la forma de confederación, creándose en 1356 en Lübeck la primera Dieta, es decir, la asamblea, de la Liga, comenzando a formarse así la estructura oficial de la Liga. Una vez consolidados y fortalecidos los lazos entre las ciudades fundacionales, la expansión era sólo cuestión de tiempo. Esta expansión tuvo como base la ciudad que ostentaba la capitalidad, Lübeck, gracias a su ubicación, junto al Mar Báltico, que permitian el acceso a rutas comerciales que marchaban hacia Escandinavia y Rusia. Así,gracias a diversos acuerdos, como el firmado con la ciudad de Visby, se pudo acceder al puerto interior de Nóvgorod. La Hansa fue también una de las dos grandes potencias del momento que usaron sistemas de oro como moneda (la otra era Venecia). Sus miembros tenían privilegios y contratos de exclusividad en muchos puertos. Vendían todo tipo de productos (madera, pieles, miel, trigo…), construían barcos y los vendían al resto de Europa, fundaron ciudades como Danzig o Elbing y también formaban a pilotos marítimos para proteger las inversiones de la piratería, habiendo sido esta última una de las causas principales por las que se formó la Liga; para librarse de ella.

Gracias a su control económico pronto se consiguieron acuerdos privilegiados en numerosos territorios que resultaron beneficiosos para la Hansa. Sin embargo su creciente poder le llevaría a mantener enfrentamientos con algunos reinos o ciudades, lo que le obligaría a imponerse por la fuerza. Haciendo valer su voluntad de defenderse, pronto las ciudades asociadas crearon una alianza militar que les reportaría victorias sobre sus enemigos, en especial contra los reinos nórdicos. Sería con Dinamarca con quien tendría constantes conflictos por la supremacía en el norte, si bien con Suecia las relaciones serían algo más cordiales. Con el Tratado de Stralsund (1370) Dinamarca sería doblegada después de un intenso enfrentamiento y la Hansa se consagraría como fuerza militar de primer orden. La Liga Hanseática, que disponía de un millar de buques de alta mar, se convirtió, a finales del s.XV, en una potencia naval. Apoyándose en los enclaves de Novgorod, Bergen, Brujas y Londres, las ciudades agrupadas en la Liga acaparaban todos los productos del norte de Europa;en su zénit, la liga llegó a agrupar más de 150 ciudades miembro dentro de sus filas, desde Novgrod hasta Londres.

Pero a pesar de la creación de esta estructura oficial, la Liga Hanseática fue incapaz de articular una auténtica unidad política. De hecho, aunque las ciudades adheridas llegaron a ser 170, en la práctica las asambleas se convocaban de forma irregular e, incluso, muchas ciudades declinaban la posibilidad de enviar representantes. La Liga siempre osciló entre la voluntad de convertirse en una entidad política unida y una simple herramienta de cooperación entre diferentes ciudades autónomas o independiente. Este carácter autónomo de las ciudades que conformaban la Liga significó uno de los principales motivos de su declive. La falta de una unidad política, que permitiese una acción suficientemente coordinada, más allá de determinados episodios, especialmente bélicos (como la guerra contra Dinamarca, entre 1368 y 1370), erosionó la fuerza que había logrado alcanzar. Además las ciudades que durante la Edad Media habían actuado de forma autónoma, pasaron a estar integradas en Estados soberanos de los que, en última instancia, dependían, lo cual limitaba su autonomía.Un poder cada vez más férreo y centralizado que reducirá a su mínima expresión las redes y alianzas realizadas al margen de Estado, que tratará, a su vez, de homogeneizar los mercados en el interior de sus fronteras.

El descubrimiento del Nuevo Mundo, junto con la consolidación del poderío mercantil y marítimo de los Países Bajos e Inglaterra, fue la puntilla final de la Liga. Con nuevas rutas marítimas, alejadas de las rutas comerciales a las que tenían acceso los hanseáticos y la consolidación de los imperios comerciales, la Liga ya no era capaz de competir al mismo nivel. El comercio y, por tanto, su poder, al que se vinculaba, acabó por disminuir drásticamente.

La Liga permaneció como tal tan solo unas pocas décadas después 1598, cuando Isabel I cerró una asociación comercial clave de la Hansa en el Támesis en Londres, dispuesta como estaba a crear un poder imperial en Inglaterra. En 1630, solamente tres ciudades formaban parte de la Liga Hanseática: Lübeck, Bremen y Hamburgo, manteniéndose formalmente con esas tres ciudades durante 300 años más. Con el ascenso de Hitler al poder en Alemania, se eliminó el estatus privilegiado de Lübeck en 1934, aunque Hamburgo y Bremen siguen teniendo el rango de Ciudad Libre.

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