Contemporanea

El Muro de Berlin


Huida de Conrad Schumann capturada por el fotógrafo Peter Leibing,
15 de agosto de 1961

15 de agosto de 1961: Conrad Schumann, soldado del Nationale Volksarmee, de 19 años de edad, se encuentra en su puesto de guardia como centinela en el Muro de Berlín en su tercer día de construcción, en el cruce de la Ruppinerstraße con la Bernauerstraße. 

En ese momento, el Muro no es más que una pequeña valla alambrada; es mas un incordio que un muro propiamente dicho. Schumann hace su guardia como todos los días,va y viene con su subfusil al hombro, circunspecto, mirada glacial, prusiana (o mejor democrática,popular…). De repente, se aproxima a la alambrada, coge impulso y la salta, arrojando su arma, mientras corre (ya en el lado occidental) hacia un coche de la Policía Federal Alemana, que tras recogerlo, se aleja a toda velocidad. Unas señoras observan pasmadas la escena desde el lado oriental. Su huida fue capturada por el fotógrafo Peter Leibing. Con este salto, Cornrad Schumann entraba en la Historia como el primer desertor de la República Democrática Alemana (RDA) que cruzaba el muro.Esto si es un gran salto hacia adelante y no el que dio Mao. Lógicamente, uno se pregunta,, ¿quien era ese tal Peter Leibing y por que estaba allí para tomar esa foto?. Leibing era un fotógrafo de la agencia Contiepress de Hamburgo y, no se sabe muy bien cómo, había conseguido información sobre un soldado de la RDA que podría saltar la alambrada justo el tercer día de su construcción en ese punto. Y, claro, frente a tal primicia, se apostó allí y conseguirá una imagen que se convertirá en una de las más famosas e icónicas de la Guerra Fría.

Pero, ¿que era el Muro de Berlín?. Era un sistema de fortificaciones fronterizas que pretendía sellar herméticamente la RDA y que durante mas de 28 años, entre el 13 de agosto 1961 y el 9 de noviembre de 1989, marcó la división de Alemania y del mundo. Se extendía a lo largo de 45 kilómetros que dividían la ciudad de Berlín en dos y 115 kilómetros que separaban a la parte occidental de la ciudad del territorio de la RDA. La Fiscalía de Berlín considera que  270 personas murieron tratando de cruzarlo ilegalmente, incluyendo 33 que fallecieron como consecuencia de la detonación de minas. Denominado oficialmente «Muro de Protección Antifascista» (Antifaschistischer Schutzwall) por la socialista República Democrática Alemana – RDA (Deutsche Demokratische Republik – DDR) también fue apodado «Muro de la vergüenza» (Schandmauer) por parte de la opinión pública occidental. La RDA sostenía, sin el menor avisto de vergüenza, que el muro había sido levantado para ” proteger a su población de elementos fascistas que conspiraban para evitar la voluntad popular de construir un estado socialista en Alemania del Este”. No obstante, en la práctica, el muro sirvió para impedir la emigración masiva que marcó a Alemania del Este y al bloque comunista durante el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, evitar la fuga de la RDA de sus habitantes. Fue un símbolo en sí mismo de la Guerra Fría, un “telón de acero” que dividía Europa en dos mundos completamente diferentes.




En 1945 y tras el final de la Segunda Guerra Mundial  de acuerdo a lo establecido por la Conferencia de Yalta, Alemania fue dividida en cuatro zonas de ocupación, que debían ser controladas y administradas por las tres potencias vencedoras aliadas ( los EE.UU., la URSS, el Reino Unido) y Francia. Del mismo modo, el Gran Berlín se dividió en cuatro sectores. Así, ya en el verano de 1945 se trazarán las líneas de demarcación entre las zonas de ocupación, las llamadas “fronteras de la zona”. Aunque se requería permiso para cruzar la frontera zonal, era una frontera casi imperceptible, delimitada por pilares de madera blancos y amarillos o por marcas de color en los árboles. Por orden de la Administración Militar Soviética en Alemania, Sowjetischen Militäradministration in Deutschland (SMAD) se constituirá una policía de fronteras en su zona de ocupación, Sowjetischen Besatzungszone  (SBZ), que comenzó a operar el 1 de diciembre de 1946.  Desde este momento se tendrán que solicitar pases para viajar entre la SBZ y las zonas occidentales. Las primeras instalaciones fronterizas se construyeron en el lado este, sobre todo en áreas boscosas, con obstáculos de alambre de púas, en los pasos fronterizos y en las vías de acceso.

La Unión Soviética fue excluida de la Conferencia de las Seis Potencias de Londres en febrero de 1948 ; aquí, los ministros de relaciones exteriores de las dos potencias ocupantes occidentales de Alemania (Estados Unidos y Reino Unido), de Francia y de los países del Benelux como vecinos directos de Alemania Occidental, sostuvieron negociaciones por primera vez para la constitución de un estado alemán separado, en el oeste. La Unión Soviética responderá retirándose en marzo de 1948 del Consejo de Control ( la autoridad suprema aliada en Alemania) que ya no tenía un control conjunto de Alemania. Ese mismo mes de marzo, las dos potencias occidentales vencedoras y Francia acordaron (después de vencer la enconada resistencia Francesa a renunciar al control de su zona de ocupación) formar la denominada Trizona, una zona común formada por las tres zonas occidentales. El 20 de junio de 1948 se decretará la reforma monetaria del marco alemán – ahora Deutschemark, DM – dentro de esta nueva zona unificada, siendo el Reichsmark (RM) devaluado. El resultado de la reforma monetaria en Alemania fue una división de la unidad política y económica en dos zonas opuestas con dos monedas diferentes. El Gran Berlín también fue dividido en dos áreas monetarias distintas: el DM de la zona occidental frente al DM Oriental introducido en la SMAD, ya que como supondrá nuestro sufrido lector, el marco oriental no había sido aceptado como segunda moneda en el sector occidental. Esto creará problemas a los berlineses cuando el lugar de residencia y el lugar de trabajo se encontraban en zonas distintas. 

Los acontecimientos se desarrollarán rápidamente desde este momento y así, la Unión Soviética reaccionó con el bloqueo de Berlín ( desde el 24 de junio de 1948 hasta el 12 Mayo de 1949), un auténtico fracaso. Finalizado el bloqueo, los territorios que integran la Trizona formarán la nueva la República Federal de Alemania o RFA (el 23 de mayo 1949), a la que seguirá el 7 de octubre del mismo año la fundación de la República Democrática Alemana en la SBZ. Berlín será un territorio independiente de los dos estados y así, Berlín Occidental fue considerado por la RFA como una provincia más. Tras fundarse la RDA, Berlín fue declarada capital del nuevo estado satélite aunque hasta los años sesenta, fue denominada por la propaganda  oriental como “Sector democrático”.
El liderazgo del Partido Socialista Unificado de Alemania, Sozialistische Einheitspartei Deutschlands (SED), llevaba tiempo considerando como sellar la frontera con los sectores occidentales. El 1 de abril de 1952, los líderes de Alemania del Este se encontraron con Stalin en Moscú; durante las discusiones, el ministro de Asuntos Exteriores de Stalin, Vyacheslav Molotov, propuso que los alemanes orientales que introdujeran un sistema de pases para visitas de residentes de Berlín occidental al territorio de Berlín Oriental para detener la libre circulación de agentes occidentales en la RDA. Stalin estuvo de acuerdo y calificó la situación de “intolerable”. Aconsejó a los alemanes del este construir sus defensas fronterizas, diciéndoles que “la línea de demarcación entre Alemania Oriental y Occidental debería considerarse una frontera, y no solo una frontera, sino una frontera peligrosa. En consecuencia, Alemania Oriental comenzó a fortificar la frontera con vallas, guardias y dispositivos de alarma para establecer y asegurar una zona de exclusión de cinco kilómetros de ancho, a la que solo se podía acceder con un permiso especial por lo general para los residentes. Los residentes “no confiables” eran obligados a desplazarse lejos de la zona fronteriza. Sin embargo, la frontera entre los sectores occidental y oriental de Berlín permaneció abierta, aunque el tráfico entre los sectores soviético y occidental fue algo restringido. Esto resultó en que Berlín se convirtiera en un imán para los alemanes del este desesperados por escapar de la vida en la RDA, y también como un punto de tensión para la tensión entre los Estados Unidos y la Unión Soviética.


El 16 de junio de 1953 más de un millón de personas en su mayoría obreros en huelga, salieron a la calle en unas 700 ciudades y localidades de Alemania oriental, protestando contra las nuevas cotas de producción y exigiendo su abolición. En Berlín Oriental, lo que comenzó como una protesta por las malas condiciones laborales, terminó derivando en violentos disturbios con el fin de derrocar al régimen comunista. Los manifestantes arrancaron la bandera de la URSS en la Puerta de Brandeburgo, quemaron las oficinas del partido comunista y destruyeron todo tipo de recordatorio visible relacionado a su alcance. Las autoridades soviéticas estaban perplejas: el gobierno de Alemania Oriental había perdido todo control sobre el país y temerosos del colapso, enviaron sus tanques a las calles para controlar la situación. Los berlineses respondieron atacando con piedras, barras de hierro y todo tipo de arma improvisada a su alcance, pero, como es de supones, las fuerzas soviéticas de ocupación se impusieron y recobraron el control de Alemania Oriental. Según cifras oficiales, más de 50 personas murieron en la represión de los disturbios.

Belineses orientales se enfrentan, en la Under der Linden, a los carros de combate soviéticos – 17/06/1953
Se declaró un Estado de Emergencia en Berlín y las tropas soviéticas y el recién formado Ejército Popular de Alemania Oriental cerraron por primera vez el paso a los sectores occidentales. En los días posteriores, las cortes de la RDA y los tribunales militares soviéticos juzgaron a cientos de manifestantes. Algunos fueron ejecutados por la Stasi o simplemente desaparecieron.


Linea fronteriza en Berlín, 1953.

En 1955, los soviéticos le “otorgaron autoridad” a Alemania Oriental sobre el movimiento civil en Berlín, pasando el control a un régimen no reconocido por Occidente. Inicialmente, la RDA concedió “visitas” para permitir a sus residentes el acceso a Alemania Occidental. Sin embargo, después de la deserción de un gran número de alemanes orientales bajo este régimen, se restringieron prácticamente todos los viajes a Occidente en 1956. El embajador soviético de Alemania Oriental, Mikhail Pervukhin, observó que “la presencia en Berlín de una frontera abierta y esencialmente incontrolada entre el mundo socialista y el capitalista induce involuntariamente a la población a hacer una comparación entre ambas partes de la ciudad, lo que lamentablemente no siempre favorece del demócrata [este] de Berlín.


El 11 de diciembre de 1957, Alemania Oriental introducía una nueva ley de pasaportes en virtud de la cual se reducía drásticamente el número total de refugiados que abandonan Alemania Oriental. Patológicamente, tuvo el resultado contrario al que esperaban los burocratas de la RDA, ya que el porcentaje de aquellos que salieron de Berlín Occidental pasó del 60% a más del 90% a fines de 1958. Quienes eran sorprendidos tratando de abandonar el este, eran sometidos a severas sanciones (una pena de prisión de hasta 8 años), pero sin barreras físicas y acceso a trenes subterráneos aún disponibles para Berlín Occidental, tales medidas fueron ineficaces.
Una razón importante por la que no se detuvo antes el cruce de la frontera interior de Alemania fue que al hacerlo se cortaría gran parte del tráfico ferroviario en Alemania del Este. La construcción de un nuevo ferrocarril que evitaría Berlín Occidental, el anillo exterior de Berlín, comenzó en 1951. Tras la finalización del ferrocarril en 1961, el cierre de la frontera se convirtió en una propuesta más práctica. A pesar de estas medidas, entre 1949 y 1961, alrededor de 3,5 millones de personas habían abandonado la RDA y Berlín Oriental, el 20% de la población de la RDA. Medio millón de personas pasaba cada día la frontera en ambas direcciones y de esta manera, podían comparar las condiciones de vida de ambos lados. Esta desbandada alcanzará sus valores máximos en 1961: en mayo, 17.791 huyeron a través de Berlín Occidental, 19.198 en junio y luego 12.578 en las dos primeras semanas de julio solamente, 30,000 para el final del mes; solamente el 12 de agosto de 1961,en un solo día, 3,190 personas salieron de la RDA para no volver jamás. 

frontera inter-alemana y sus pasos

La escasez de mano de obra era ahora tan grave que la RDA estaba en peligro de no poder mantener su economía, ya que solo en la parte oriental de Berlín había una escasez de 45,000 trabajadores. 

Solamente en el año 1960, alrededor de 200.000 personas se mudaron de forma definitiva al Oeste. Fábricas y oficinas enteras fueron vaciadas de su personal a medida que más y más alemanes del este se fueron mientras todavía tenían la oportunidad de hacerlo. 

Incluso con el aumento de las patrullas fronterizas y de controles aleatorios en los puntos de cruce y en el transporte público, solo una minoría de tentativas de “cruces ilegales” hacia Berlín Occidental se frustraban; según estimaciones de la Stasi, entre el 1 de abril y el 13 de agosto de 1961 solamente un 15 por ciento. Era un indicio de la impotencia de las autoridades y del alto nivel de determinación entre los posibles refugiados que al poco tiempo de ser liberados, simplemente intentaban cruzar la frontera otra vez hasta perseguirlo con éxito. Además, para muchas personas de los países del Este ocupados por los soviéticos, Berlín era una puerta de entrada a Occidente. Esta migración amenazaba el poder económico del Este y en última instancia, la existencia del propio Estado de la RDA, que se encontraba al borde del colapso social y económico. Nadie estaba completamente seguro de lo que el régimen de la RDA iba a hacer, pero cada vez era más probable que tuvieran que hacer algo.


A diferencia de la RDA, la República Federal de ninguna manera fue un caso perdido. Era próspero, socialmente estable y una potencia militar en crecimiento. Resintió agresivamente tanto la absorción polaca y soviética del territorio de Alemania al final de la Segunda Guerra Mundial, como la creación de un estado de Alemania Oriental. Los mapas en las oficinas, atlas y aulas escolares de Alemania Occidental mostraron  Alemania “dentro de las fronteras de 1937” y las organizaciones de refugiados que representaban a los millones de alemanes expulsados ​​de sus hogares ancestrales en el período de posguerra aseguraron que ningún gobierno de Alemania Occidental (especialmente del Derecha) podría permitirse relajar esta política. La inclinación fuertemente anticomunista de los alemanes occidentales, intensificada aún más por una simpatía natural con los sufrimientos de sus diecisiete millones de compatriotas al este del Elba, condujo a una actitud militante hacia la RDA y el problema de Berlín. 
Walter Ulbricht durante la conferencia de prensa
 del 15 de junio de 1961

El 15 de junio de 1961, el Primer Secretario del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED) y el presidente del Consejo de Estado de la RDA, Walter Ulbricht, declararon en una conferencia de prensa internacional, ante las preguntas de la prensa en este sentido: “Niemand hat die Absicht, eine Mauer zu errichten!” (¡Nadie tiene la intención de erigir un muro!). Era la primera vez que se usaba el término coloquial Mauer (muro) en este contexto”. El problema era que nadie en la conferencia de prensa había sugerido que existiera tal intención. Unos días antes del célebre discurso televisivo de Kennedy (25 de julio de 1961), el jefe de propaganda del SED, Horst Sindermann, envió una circular a sus medios de comunicación para que dejaran de usar el término “deserción de la República” (Republikflucht) para describir la huida a Occidente. Este término daba una desafortunada (si bien veraz) impresión de que las personas se estaban yendo por su propia voluntad, y por lo tanto implicaba, aunque fuera indirectamente, que el sistema en la RDA podría tener la culpa de su decisión. A partir de entonces, los huían hacia el Oeste debían ser descrito como víctimas de “trata de seres humanos” occidental o de “caza de cabezas” (Kopfjagd), dando a entender que habían sido seducidos deshonestamente, sobornados, o incluso secuestrados para salir del estado socialista. Increíble, pero cierto.


Para el 27 de julio, un mapa producido conjuntamente por oficiales de estado mayor de la Unión Soviética y la RDA mostraba la ruta de una barrera que atravesaría el corazón de Berlín. El último día de julio, el ministro del Interior, Karl Maron, emitió una orden al Comandante de la Policía Fronteriza en la se le ordenaba “bajo el mantenimiento del más estricto secreto y en el menor tiempo posible, planificar y preparar la extensión militar-arquitectónica reforzada de la frontera estatal entre la RDA y Berlín Occidental”. El 1 de agosto, las unidades de policía fronteriza, en cooperación con el Ministerio de Transporte, comenzaron a reunir los materiales que se necesitarían para esta fase inicial de la operación. Estos incluyeron 18.200 postes de cemento, 150 toneladas de alambre de púas (un bien muy valioso en el Bloque del Este), cinco toneladas de alambre de atar y dos toneladas de alimentos básicos. El plan no era solo aislar Berlín Oeste de Berlín Oriental, sino crear una barrera menos formidable pero no menos efectiva para aislar Berlín Este de su interior provincial. El alambre de púas requerido para todo este proyecto extendido fue de más de 300 toneladas. Es curioso como una economía comandada por los comunistas puede no haber sido capaz de proporcionar un nivel de vida decente para su gente (a la vista esta con la oleada masiva de personas que cruzaban por millones al Oeste), o de mantener adecuadamente el tejido arquitectónico e industrial del país, pero era mas que capaz de conseguir los recursos necesarios para este proyecto del cierre total de la frontera. El aparato para la operación de sellado de bordes estaba en gran parte en funcionamiento a principios de agosto. Esta empresa masiva se estaba logrando a una velocidad vertiginosa, que se hizo aún más notable por el hecho de que la mayoría de los involucrados no tenían una idea precisa de hacia dónde conducían sus trabajos.

Control fronterizo en la Puerta de Brandenburgo
 (lado este de Berlín, agosto de 1961)

La represión estaba aumentando dentro de la RDA y así, el 2 de agosto comenzó una nueva campaña de intimidación contra los “que cruzan la frontera”, aunque el cierre de la frontera, que haría irrelevantes tales elecciones, estaba a solo diez días de distancia. Claro que esto era algo que muy pocos sabían. 

Los “que cruzan la frontera” ya habían sido objeto de acoso en sus hogares. Los contratos de arrendamiento de personas que se sabía que trabajaban en Berlín occidental fueron cuestionados, en algunos casos cancelados, dejándolos sin hogar. Ahora vinieron más golpes para los orientales que cruzan a Berlín Occidental.  Aquellos que trabajaban en Berlín Occidental o eran sospechosos de hacerlo fueron arrestados e interrogados. Otros fueron convocados a las oficinas de empleo del gobierno, donde se les ordenó abandonar su empleo en el oeste y buscar trabajo en la “capital del estado obrero y campesino”. Muchos decidieron que era hora de salir de allí, como hemos visto anteriormente.

El 3 de agosto de 1961, Ulbricht y su equipo viajaron a Moscú para asistir a una reunión clave del Comité Asesor Político del Pacto de Varsovia. Técnicamente, los otros países satélites debían ser consultados, pero parece probable que la operación de cierre de fronteras ya estaba hecha antes de que comenzaran las sesiones plenarias. La decisión final de cerrar la frontera se tomará durante una reunión entre Jruschov y Ulbricht, tras una década de oposición de la gerontocracia soviética. Aunque los aliados occidentales conocían, por sus servicios de información, la existencia de posibles “medidas drásticas” para el bloqueo de Berlín Occidental, fueron absolutamente sorprendidos por la construcción del muro. El plan para construir el muro era un secreto de estado dentro del gobierno de la RDA; como no se restringieron los derechos de acceso a Berlín ni dentro de ella, no había ninguna razón para sospechar lo que estaba a punto de suceder.

Las notas manuscritas de Ulbricht de su reunión preparatoria con Khrushchev indican que la decisión ya habían sido aprobada por el Presidium soviético en la mañana del 3 de agosto, antes de que comenzara la verdadera reunión del Pacto de Varsovia. Lo mismo se aplica a la fecha establecida para la operación: 13 de agosto de 1961. Khrushchev ya había aprobado formalmente el cierre de la frontera, pero volvió a insistir en que seguía siendo una medida defensiva. Como le dijo a Ulbricht en esta reunión privada, los alemanes orientales ‘no deberán ir un milímetro más alla’. No debía invadir el territorio de Berlín Occidental.

El lunes 7 de agosto, Ulbricht había comunicado a los miembros del Politburó la próxima operación de cierre de fronteras. En la misma reunión, se acordó que el parlamento de la RDA, la Cámara del Pueblo, se reuniría el 11 de agosto, donde aprobaría las medidas necesarias. Las ‘medidas anticipadas para el control’ (es decir, el sellado de la frontera) se producirían durante la noche entre el próximo sábado y el domingo, sobre la base de una orden del Consejo de Ministros. El viernes 11 de agosto, prominentes periodistas de Alemania del Este y jefes regionales del SED se reunieron en el imponente edificio del Comité Central en Werderscher Markt, una cuadra al sur de Unter den Linden. Se les dio un desglose básico de lo que estaba por suceder. Los periódicos tendrían que imprimir los anuncios formales y también comenzar el contragolpe de propaganda que justificaría la acción y ayudaría a mantener a la población de la RDA tan calmada, o al menos tan pasiva como fuera posible. Esa misma noche noche, el ministro de la Stasi, Mielke, reunió a sus altos funcionarios en el restaurante de oficiales en la sede del ministerio en Hohenschönhausen y explicó la situación. Aunque la organización en sí misma tendría una pequeña participación directa en el cierre de la frontera, su trabajo era vital. No debía haber repetición del levantamiento de 1953. Esta era la tarea de la Stasi.
El viernes 11 de agosto, prominentes periodistas de Alemania del Este y jefes regionales del SED se reunieron en el imponente edificio del Comité Central en Werderscher Markt, una cuadra al sur de Unter den Linden. Se les dio un desglose básico de lo que estaba por suceder. Los periódicos tendrían que imprimir los anuncios formales y también comenzar el contragolpe de propaganda que justificaría la acción y ayudaría a mantener a la población de la RDA tan calmada, o al menos tan pasiva como fuera posible. Esa noche, el ministro de la Stasi, Mielke, reunió a sus altos funcionarios en el restaurante de los oficiales en la sede del ministerio en Hohenschönhausen y explicó la situación. Aunque la organización en sí misma tendría una pequeña participación directa en el cierre de la frontera, su trabajo era igual de vital. No debe haber repetición del levantamiento de 1953. Esta era la tarea de la Stasi

Ulbrich pondrá al frente de toda la operación (Operación Rose) a Erich Honecker. que estableció su cuartel general en un discreto conjunto de cuatro habitaciones en el segundo piso de un edificio del Departamento de Policía de Berlín Este en la Keibelstrasse, detrás de Alexanderplatz. Los miembros del grupo de planificación, los estrictamente necesarios para garantizar la seguridad del proyecto fueron: Paul Verner, Primer Secretario del SED de Berlín; El viceprimer ministro Willi Stoph; El ministro de Seguridad del Estado (Stasi), Erich Mielke; El ministro del Interior Karl Maron y su adjunto, el mayor general Seifert; El ministro de defensa Heinz Hoffmann; El ministro de Transportes, Erwin Kramer; el jefe de policía de Berlín Este, el general Fritz Eikemeier y su ayudante, el coronel Horst Ende. El personal operativo de Honecker se limitó a ocho personas, incluido el teniente coronel del ejército Hübner, su consejero militar y el coronel de la policía y funcionario del Consejo de Defensa Gerhard Exner. Exner desempeñaría un papel clave ya que debía asegurarse de que  todo debía parecer una operación policial grande pero rutinaria. 
La enorme cantidad de materiales y hombres necesarios para el cierre de la frontera se estaba moviendo por la RDA en unos 400 camiones, deliberadamente dispersos y tomando largas rutas para que nadie se diera cuenta de que finalmente se dirigían a Berlín. Grupos de trabajo y policías también se mantuvieron alejados del sector frontera hasta el último momento.  A la medianoche, la policía y las unidades del ejército de Alemania Oriental comenzaron a cerrar la frontera y, para la mañana del domingo 13 de agosto, la frontera con Berlín Oeste estaba cerrada. Además de 8.200 policías ordinarios, casi 4.000 policías de fronteras y 1.500 policías especiales de seguridad, decidieron llamar a 12.000 miembros de las milicias de las fábrica de Berlín Este, el llamado Betriebskampfgruppen (unidades paramilitares de trabajadores leales habían sido establecidas después del levantamiento de 1953 como respaldo del estado en caso de emergencia). A este total se podrían agregar además 4.500 operativos armados de la Stasi, y 10.000 tropas regulares del ejército de Alemania Oriental estacionadas en Berlín o sus alrededores. Si las cosas se salieran de control, se podrían transferir más unidades de Sajonia, que se consideraba relativamente leal al régimen. Además, los soviéticos habían pasado los primeros meses del año reforzando y reequipando sus fuerzas en la RDA a la espera de un enfrentamiento en Berlín. No obstante, tanto las unidades del Ejercito Popular alemán como las del ejército de ocupación soviético se mantendrían a unos 2 km de distancia de la frontera. El uso real de tales unidades se previó solo si el Ministerio del Interior de Alemania Oriental no pudiese asegurar el “anillo”, es decir, el perímetro exterior de Berlín Este.

El sábado 12 de agosto de 1961,el último día de la frontera abierta de Berlín, amaneció como un típico día veraniego, alcanzando solo los 20 ° C . El clima cambiante no impidió que los berlineses de Oriente y Occidente se dirigieran a sus lugares preferidos de veraneo entre bosques y lagos. A mediodía y bajo una fuerte vigilancia, los impresores del gobierno comenzaron a emitir miles de copias de una declaración del Consejo de Ministros de la RDA (que aún no se había reunido), anunciando el cierre de la frontera. Miles de tropas y policías habían sido puestos en alerta. Honecker y su personal se mudaron a la suite de oficinas de Keibelstrasse para el empujón final. Permanecerían allí hasta que la operación terminara.
Ya por la noche, los líderes de la RDA asistieron a una fiesta en el jardín en una casa de huéspedes del gobierno en Döllnsee, en una zona boscosa al norte de Berlín Este, La Haus zu den Birken (Casa entre los abedules) era originalmente una gran cabaña de cacería que había pertenecido al  mariscal del Reich Hermann Göring. Ulbricht parecía relajado, casi alegre. Miembros del politburó del SED, ministros y secretarios de Estado, presidentes de los partidos del bloque y el alcalde de Berlín Oriental estaban presentes y bajo control. Después de la cena, Ulbricht finalmente llamó a sus invitados. El personal ya había recogido la comida. Eran alrededor de las diez de la noche. “Vamos a tener una pequeña reunión ahora”, anunció con su voz aguda. Ulbricht informó a los miembros del Consejo Ministerial de “su” decisión de cerrar la frontera del sector entre Berlín Este y Oeste, una decisión que ya se había impreso y distribuido. “¿Todos están de acuerdo?”, Preguntó. Como era de esperar, nadie objetó nada. Allí Ulbricht firmó la orden de cerrar el borde y erigir un muro“Para detener la actividad hostil de las fuerzas revanchistas y militaristas de Alemania Occidental y Berlín Occidental, se introducen controles en las fronteras de la República Democrática Alemana, incluidos la frontera con los sectores occidentales del Gran Berlín, como es habitual en las fronteras de cualquier estado soberano. Es importante garantizar una vigilancia confiable y un control efectivo en las fronteras de Berlín Occidental con el fin de despejar el camino para las incursiones”. Ulbricht había firmado las instrucciones para el cierre de la frontera antes de la llegada de los invitados. 

Una vez que ratificaron el plan del Polituro, los miembros del Consejo de Ministros habían cumplido su propósito y al igual que al personal de servicio tampoco se les permitió salir hasta que la gran operación de cierre de fronteras estaba ya en marcha. Las órdenes operativas finales para “Rose” y una copia del anuncio oficial planeado salieron de la oficina de Honecker y fueron enviadas a algunas manzanas de distancia, a la fortaleza de piedra blanca, hortera y recargada como una tarta de boda que era la embajada soviética en la Unter den Linden. A medianoche, Honecker llamó al cuartel general del ejército y dio la orden crucial: “¡Ya sabes la misión! ¡Marzo! “. El general Heinz Hoffmann, comandante en jefe de la Nationale Volksarmee (NVA), el Ejercito de la RDA, inmediatamente puso sus fuerzas en un estado de “mayor preparación para el combate”. 3.150 soldados de la 8ª División de Artillería Motorizada, con base en Schwerin, retumbaron hacia la capital. Sus 100 tanques y 120 transportadores de personal blindados tomarían posición en los astilleros Leanstock en Friedrichsfelde, a las afueras del centro de Berlín Este.Cuatro mil doscientas tropas más de la 1ª División Motorizada, en 140 tanques y 200 transportes de personal, salieron de sus cuarteles en Potsdam para cubrir el anillo exterior alrededor de Berlín Occidental. Todas las unidades de la Policía Popular de Berlín Oriental fueron colocadas en el nivel de combate II, y la 1ª Brigada de Policía de Preparación (Anti-disturbios) y el Comando de Seguridad de Berlín -10000 hombres en total- recibieron sus órdenes de sellar el tráfico de peatones y vehículos en todas las calles que daban acceso a los sectores occidentales, con la excepción de los trece lugares designados para cruzar.
Los Grupos de Milicias de las Fábricas de Alemania Oriental cierran la frontera el 13 de agosto de 1961 en preparación de la construcción del Muro de Berlín.
Tropas y trabajadores de Alemania Oriental habían comenzado a romper las calles que corren a lo largo de la frontera para hacerlos intransitables para la mayoría de los vehículos e instalar cercas de alambre de púas y vallas a lo largo de los 156 kilómetros (97 millas) alrededor de los tres sectores occidentales, y los 43 kilómetros (27 mi) que dividió el oeste y el este de Berlín.  A la una de la madrugada comenzó la operación real de sellado de bordes y por la mañana del domingo 13 de agosto, la frontera con Berlín Oeste estaba cerrada. Todas las conexiones de tráfico entre las dos partes de Berlín fueron interrumpidas. No obstante, las líneas de metro y tren de Berlín occidental solamente se vieron afectadas en los túneles bajo el territorio del este de Berlín: las estaciones fueron acordonadas y la entrada y salida ya no era posible. A partir de entonces los trenes conducirán sin detenerse en las estaciones de la zona oriental, las llamadas “estaciones fantasmas”. Solo los trenes que circulaban por las líneas que pasaban por la estación Friedrichstrasse se detenían aquí para permitir el acceso al punto fronterizo establecido. 


Berlin Occidental, 1961

El 13 de agosto pasó a denominarse comúnmente Domingo del Alambre de púas en Alemania. La nítida metáfora del telón de acero que había enunciado Winston Churchill en 1946 para delimitar la división entre el bloque soviético y el occidental, pasó, de una forma abstracta, a las puntas retorcidas del metal de las vallas aquella mañana. Aunque generalmente este día ha pasado a la Historia como el “día de la construcción del muro”, en realidad ese día solo se selló el límite, el perímetro, del mismo. 

Sólo como medida de seguridad fronteriza se levantaron tramos de muro en algunos lugares y en los siguientes días, se instalaron vallas y alambradas.


Para finales de septiembre de 1961, 85 hombres de las fuerzas de seguridad desplegadas en la operación habían desertado a Occidente solo de Berlín; también hubo 216 intentos de fuga exitosos por parte de 400 personas, como el caso los berlineses que huyeron descolgándose por las ventanas de sus hogares en la Bernauer Strasse o el salto de la alambrada del guardia de fronteras Schumann al que ya nos hemos referido. Sin embargo Honecker dejó claro su mensaje ya en los primeros días: el 21 de agosto, Gunter Litfin, un opositor que trató de cruzar a Berlín occidental por el banco del río Spree murió tras recibir un disparo en la cabeza cuando fue sorprendido. Las órdenes de los guardias de la RDA eran disparar a matar.


Soldados estadounidenses y miembros de la Volkspolizei
en la frontera, Berlín, octubre de 1961
Las reacciones de los países occidentales a la construcción del Muro se produjeron de forma lenta y vacilante y así, superada la sorpresa inicial y tras más de 20 horas, aparecieron las primeras tropas occidentales en la frontera. Pasadas 40 horas del inicio de la operación de cierre, se envió una protesta oficial al comandante soviético de Berlín, solicitando la paralización, protestas que se dirigieron directamente a Moscú tres días después de sellada la frontera. Nadie quería una guerra por Berlín y la construcción del muro era ahora una manifestación concreta de la situación actual: Un muro es malditamente mejor que una guerra”, diría el Presidente Kennedy. El Primer Ministro Británico, Harold Macmillan diría: “Los alemanes orientales sostienen la corriente de refugiados y se esconden detrás de una cortina de hierro aún más densa. No hay nada ilegal sobre eso “. Kennedy, reaccionó con cautela pero defendió la “ciudad libre” de Berlín. Reactivó al servicio al general Lucius D. Clay, el “padre del puente aéreo de Berlín”, y lo envió junto con su vicepresidente, Lyndon B. Johnson, a Berlín Occidental. El 19 de agosto de 1961, los dos llegaban a la ciudad. Las tropas  estadounidenses  destacadas en Berlín habían sido reforzadas con 1.500 hombres de la 8ª División de Infantería, procedentes de Mannheim. Ambos dejaron en claro que Estados Unidos se mantendría firme en la defensa de los derechos de la ciudad. El 22 de agosto de 1962, el Kommandantur soviético se disolvió en Berlín. Tanto para los aliados occidentales como para la República Democrática Alemana, el muro de Berlín significó una estabilización política y militar de la situación de Berlín Occidental.

Puesto de Control Charlie, 27/10/1961
El Muro de Berlín no fue construido de una vez sino que tuvo cuatro etapas de expansión de las fortificaciones fronterizas. Esta expansión de los sistemas de barrera tuvo lugar en fases superpuestas en las que los elementos antiguos de ninguna manera fueron reemplazados de una sola vez ni sustituidos completamente por otros nuevos. La frontera parecía más bien un sitio en permanente construcción.

En junio de 1962, se construyó una segunda valla paralela a unos 100 metros hacia el territorio de Alemania Oriental. Las casas contenidas entre ambas cercas fueron derribadas y sus habitantes reubicados, estableciendo así lo que más tarde se conocería como la franja de la muerte. Esta “franja de la muerte” estaba cubierta de arena o grava rastrillada que cumplía una doble función: por una parte facilitaba el reconocimiento de las huellas de las personas que intentaban huír y por tanto, la detección de intrusos, pero al mismo tiempo permitía a los oficiales ver qué guardias habían descuidado su tarea. Doble control, hacia fuera y hacia dentro. Además esta franja no ofrecía cobertura y por ende, claros campos de fuego para los guardias de Muro. Tenía un ancho de 30 a 500 metros dependiendo de la ubicación; en promedio, había 70. Este muro de “Primera Generación” todavía empleaba ladrillos irregulares con un promedio de 30 centímetros de espesor, por lo que no era muy estable;un camión podría arrollarlo con fuerza y derribarlo, como sucederá en varias ocasiones. En áreas particularmente ocupadas, se fortaleció para evitar tales percances.
Del total de su superficie, alrededor de 45,1 kilómetros del Muro se encontraban en la sección central de Berlín y 112,7 kilómetros cruzan el círculo exterior de la ciudad. 63.8 km de la frontera fueron construidos, 32 km en bosques y 22.65 km en terreno abierto y 37.95 km del límite se encuentran en ríos, lagos y canales. Desde estos orígenes, poco a poco y a través de los años, el Muro de Berlín evolucionó mediante de cuatro versiones: 
1-. Muro de Primera Generación: No era más que una cerca de alambre sobre un murete de bloques de hormigón y ladrillos (1961).
2-. Muro de Segunda Generación: Cerca de alambre mejorada (1962-1965)
3-. Muro de Tercera Generación: Muro de hormigón mejorado (1965-1975)
4-. Muro de Cuarta Generación o Grenzmauer 75 (Muro de la Frontera 75) (1975-1989)

Incluso durante la política de distensión de la década de 1970, la RDA fortaleció aún más las barreras fronterizas. El “Muro de cuarta generación”, conocido oficialmente como “Stützwandelement UL 12.11” (elemento de muro de contención UL 12.11), fue la versión final y más sofisticada del Muro y la que continua en la memoria popular. Las obras de mejora del Muro de Cuarta generación se iniciaron en 1975 y se completaron alrededor de 1980 con un coste estimado de 16,155,000 DM, aproximadamente 3,638,000 de dolares. Se colocarán 45,000 secciones separadas y prefabricadas de cemento armado de 3.6 metros de alto y 1.2 metros de ancho con los pies hundidos hasta una profundidad de 2 metros. Esta era la llamada pared frontal, la pared que Occidente conocía por televisión. 

Ya que este nuevo muro estaba diseñado para evitar que los fugados estrellaran sus vehículos a través de las barricadas, en algunos puntos estratégicos, el Muro se construyó con un estándar algo más débil para que los vehículos blindados de Alemania Oriental y la Unión Soviética podrían romperse fácilmente en caso de guerra. La parte superior estaba forrada con una tubería lisa, con la intención de hacerla más difícil de escalar. Esta estructura fue reforzada por cercas de malla, vallas de señalización, zanjas antivehículos, alambre de púas, “camas de clavos” (también conocido como “Alfombra de Stalin”), más de 116 torres de vigilancia y 20 búnkeres con cientos de guardias. Esta versión del Muro es la que se ve más comúnmente en las fotografías, y los fragmentos que sobreviven del Muro en Berlín por todo el mundo son generalmente piezas del Muro de la cuarta generación. El diseño llegó a parecerse al de frontera interior alemana en la mayoría de los aspectos técnicos, excepto que el Muro de Berlín no tenía minas terrestres ni cañones de resorte, con los que si contaba la frontera.

El centro de comando fronterizo, que supervisaba el muro, llegó a contar con 12,000 hombres poco antes de su caída. Todos los días alrededor de 2300 hombres estaban involucrados en la seguridad fronteriza. En la década de 1980, hubo esfuerzos para hacer que el muro fuera aún más seguro y para disparar lo menos posible, ya que cada muerto en la frontera dañaba tremendamente la reputación internacional de la RDA. Un muro de Quinta generación estaba en planificación en el momento de su caída en 1989. La tecnología de sensores y la electrónica deberían reemplazar la valla de barrera, el muro y las armas de fuego a largo plazo. Pero la crisis económica y política, y no menos la revolución pacífica en la RDA en última instancia, frustró estos planes.
Esta sección de la “franja de la muerte” del muro presentaba erizos checos, una torre de vigilancia y un área despejada, 1977.
El mantenimiento se realizaba en la parte exterior de muro mediante personal que accedía al área fuera de la misma, ya sea a través de escaleras o a través de puertas ocultas dentro del muro. Por razones obvias de seguridad, estas puertas no podían ser abiertas por una sola persona y se necesitaban dos llaves separadas en dos cerraduras separadas para desbloquearlas. Una franja no fortificada de territorio oriental quedó fuera del muro. Esta franja exterior fue utilizada por los trabajadores para pintar sobre graffiti y realizar otros trabajos de mantenimiento en el exterior de la pared. A diferencia de lo que sucedía con la frontera interior alemana, la Alemania del Este mostró poco interés en mantener a los forasteros fuera de la franja exterior; las aceras de las calles de Berlín Occidental incluso corrieron dentro de ella. Era una barrera pensada y diseñada para evitar que la población abandonase la RDA, no para impedir su entrada. 

A pesar de la general apatía de los servicios de seguridad de la RDA, que no perseguía a los vándalos que llenaban de graffitis la franja exterior, en algunas ocasiones desplegaban una inusitada actividad, como en 1986 cuando el desertor y activista político Wolfram Hasch y otros cuatro desertores estaban parados dentro de la franja exterior pintando el muro cuando el personal de la Alemania Oriental salió de una de las puertas ocultas para detenerlos. Todos menos Hasch escaparon nuevamente al sector occidental. El propio Hasch fue arrestado, arrastrado por la puerta hacia la banda de la muerte y luego declarado culpable de cruzar ilegalmente la frontera de jure fuera del muro. El conocido artista de graffiti Thierry Noir relataba que a menudo los soldados de Alemania del Este los examinaban detenidamente. Mientras que algunos artistas de graffiti fueron expulsados ​​de la franja exterior, otros, como Keith Haring, fueron aparentemente tolerados.


El Muro dividió 192 calles, de las cuales 97 entre las dos mitades de Berlín y 95 entre Berlín Occidental y el resto de la RDA. Además,varias líneas de tren (S-Bahn)  y de metro (U-Bahncruzaban el muro; de hecho, algunas líneas de tren occidentales pasaban por secciones de Berlín Este en sus rutas; se les exigía que pasaran por las estaciones de tren de Alemania Oriental cerradas sin detenerse. Si el borde fronterizo estaba en un río o un lago, el muro de la barrera se extendía a lo largo de la costa de la RDA, y a veces había cercas submarinas. Solo era posible cruzar el muro en 14 cruces fronterizos. De estos, seis se encuentran entre Berlín Oeste y sus alrededores y ocho en el interior de Berlín (Bornholmer Straße, Chausseestraße, Invalidenstraße, Friedrichstrasse, Friedrichstrasse (Checkpoint Charlie), Heinrich-Heine-Strasse, Sonnenallee y Oberbaumbrücke). En su mayor parte, los occidentales podían viajar libremente dentro y fuera del este de Berlín mientras que los alemanes del este necesitaban permisos especiales para viajar a Berlín Occidental, y estos eran muy raramente concedidos. El más famoso de todos ellos fue el puesto de control de vehículos y peatones en la esquina de Friedrichstraße y Zimmerstraße, también conocido como Checkpoint Charlie, que estaba restringido a personal aliado y extranjeros. Después de los acuerdos de 1972, se abrieron nuevos cruces para permitir el transporte de los desechos de Berlín Occidental a los vertederos de la Alemania Oriental, así como algunos cruces para acceder a los exclaves de Berlín Occidental (ver Steinstücken).



Cuatro autopistas o autobahns conectaron Berlín Occidental con Alemania Occidental, la más famosa fue la autopista de Berlín-Helmstedt, que discurría por el territorio de Alemania Oriental entre las ciudades de Helmstedt y Marienborn (Checkpoint Alpha), y que entraba en Berlín Occidental en Dreilinden (Checkpoint Bravo para las fuerzas aliadas ) en el sudoeste de Berlín. 

Tras el cierre del muro en 1961, los alemanes occidentales no podían visitar Berlin oriental. En 1963, las negociaciones entre Oriente y Occidente dieron lugar a una posibilidad limitada de visitas durante la temporada navideña(Passierscheinregelung).Se hicieron arreglos similares, muy limitados, en 1964, 1965 y 1966. En 1971, con el Acuerdo de Cuatro Potencias sobre Berlín, se alcanzaron acuerdos que permitieron a los berlineses occidentales solicitar visados ​​para entrar en Berlín Este y Alemania Oriental. Sin embargo, las autoridades de Alemania del Este aún podrían rechazar los permisos de entrada.

Los alemanes occidentales y los ciudadanos de otros países occidentales generalmente podían visitar Alemania Oriental después de solicitar una visa en una embajada de Alemania Oriental con varias semanas de anticipación. Las visas para viajes de un día restringidos a Berlín Este se emitieron sin solicitud previa en un procedimiento simplificado en el cruce fronterizo. Sin embargo, las autoridades de Alemania del Este podían rechazar los permisos de entrada sin indicar una razón. En la década de 1980, los visitantes de la parte occidental de la ciudad que querían visitar la parte oriental tuvieron que cambiar al menos DM 25 a la moneda de Alemania Oriental a una tasa de cambio de 1: 1. Estaba prohibido exportar la moneda de Alemania Oriental desde el Este, pero el dinero no gastado podría dejarse en la frontera para posibles visitas futuras. Los turistas que cruzan desde el oeste también debían pagar una visa de 5 marcos alemanes. Los berlineses occidentales no tenían que pagar esta visa.

Señal de Alemania Occidental en la frontera.
Traducción: “Alemania no termina aquí, la patria está allí también!”


Sin embargo, los berlineses orientales y los alemanes orientales no podían, en principio, viajar a Berlín Occidental o Alemania Occidental bajo ningún caso. Esta regulación se mantuvo en vigor esencialmente hasta la caída del Muro, pero a lo largo de los años se introdujeron varias excepciones a estas reglas, siendo las más significativas: 

-.los jubilados mayores podrían viajar al oeste  desde 1965
-.Visitas para asuntos familiares importantes
-.Personas que tuvieron que viajar al oeste por razones profesionales (por ejemplo, artistas, camioneros, músicos, escritores, etc.)

Para cada una de estas excepciones, los ciudadanos de la RDA debían solicitar la consiguiente aprobación individual,que nunca estaba garantizada. Además, incluso si se aprobaba el viaje, los viajeros de la RDA podrían cambiar solo una cantidad muy pequeña de Marcos de Alemania Oriental a Deutsche Marks (DM), los marcos occidentales, lo que limitaba mucho los recursos financieros disponibles. Esto condujo a la práctica de Alemania Occidental de otorgar una pequeña cantidad de DM al año (Begrüßungsgeld, o dinero de bienvenida) a los ciudadanos de la RDA que visitan Alemania Occidental y Berlín Occidental para ayudar a aliviar esta situación. 

visado de entrada en la RDA

El personal militar aliado y los oficiales civiles de las fuerzas aliadas podrían entrar y salir de Berlín Este sin someterse a controles de pasaportes de Alemania Oriental, comprar una visa o ser obligados a cambiar dinero. Del mismo modo, las patrullas militares soviéticas podrían entrar y salir de Berlín Occidental. Los aliados sostuvieron que solo la Unión Soviética, y no la RDA, tenía autoridad para regular al personal aliado en tales casos. Por esta razón, se establecieron procedimientos detallados para evitar el reconocimiento inadvertido de la autoridad de Alemania Oriental cuando se dedican a viajar a través de la RDA y en Berlín Este. Asimismo, el personal aliado estaba restringido por política cuando viajaba por tierra a las siguientes rutas:

A) Tránsito entre Alemania Occidental y Berlín Occidental

-. Por Carretera: la autopista Helmstedt-Berlin (A2) (puntos de control Alpha y Bravo, respectivamente). El personal militar soviético supervisaba estos puestos de control. El personal militar debí vestir de uniforme cuando viaja de esta manera.

-. Ferrocarril: Al personal militar aliado occidental y funcionarios civiles de las fuerzas aliadas se les prohibió utilizar el servicio de trenes comerciales entre Alemania Occidental y Berlín Occidental. En cambio, las fuerzas aliadas operaron una serie de trenes oficiales (de servicio) que viajaron entre sus respectivos lugares de destino en Alemania Occidental y Berlín Occidental. Al transitar por la RDA, los trenes seguirían la ruta entre Helmstedt y Griebnitzsee, justo a las afueras de Berlín Occidental. Además de las personas que viajan por negocios oficiales, el personal autorizado también podría usar los trenes de servicio para viajes personales en función del espacio disponible. Los trenes solo viajaban por la noche, y al igual que con el tránsito en automóvil, el personal militar soviético se encargaba del control de los viajeros del tren de servicio. 

B) Entrada y salida desde Berlín Este: Checkpoint Charlie (como peatón o  en un vehículo).


Al igual que con el personal militar, se aplicaron procedimientos especiales al cuerpo diplomático para viajar a sus respectivas embajadas en la RDA. Los ciudadanos comunes podrían usar la estación de trenes Friedrichstraße para entrar y salir de la ciudad, además del Checkpoint Charlie. En estos casos, tales viajeros, a diferencia del personal aliado, debían someterse a los controles fronterizos de Alemania del Este.




Durante los años del Muro, alrededor de 5.000 personas desertaron con éxito en Berlín Occidental. Como comentamos anteriormente, la primera víctima mortal fue Günter Litfin, de 24 años, el 24 de Agosto de 1961. En una orden de octubre de 1973 descubierta posteriormente por investigadores, los guardias recibieron instrucciones de que las personas que intentaban cruzar el Muro eran criminales y debían disparar contra ellas: “No duden en usar su arma de fuego, ni siquiera cuando se viole la frontera en compañía de mujeres y niños, que es una táctica que los traidores han usado a menudo “.

Si un fugitivo era herido en un intento de cruce y se encontraba en la banda de la muerte, sin importar lo cerca que estuvieran del muro occidental, los occidentales no podían intervenir por temor a disparar fuego contra los ‘Grepos’, los guardias fronterizos de Berlín Oriental. Los guardias a menudo dejan que los fugitivos se desangrasen hasta morir en el medio de este terreno, como en el intento fallido más notorio, el de Peter Fechter (de 18 años) que el 17 de agosto de 1962, murió a la vista de los medios occidentales. La muerte de Fechter creó una publicidad negativa en todo el mundo que llevó a los líderes de la RDA a imponer más restricciones para disparar en lugares públicos y proporcionar atención médica para “posibles escapistas”. La última persona que fue asesinada mientras intentaba cruzar la frontera fue Chris Gueffroy el 6 de febrero de 1989, mientras que la última persona fallecida en un intento de fuga fue Winfried Freudenberg, que murió cuando su globo casero lleno de gas natural se estrelló el 8 de marzo 1989.

Pero con eso y con todo, los alemanes orientales “desertaron” exitosamente por una variedad de métodos: cavando largos túneles bajo el Muro, esperando vientos favorables y utilizando un globo de aire caliente, deslizándose a lo largo de cables aéreos, con ultraligeros voladores o utilizando el sistema de alcantarillado que era anterior al Muro. Otros, simplemente conducían su automóvil a toda velocidad contra las fortificaciones básicas iniciales. Cuando se colocó una viga de metal en los puestos de control para evitar este tipo de deserción, hasta cuatro personas (dos en los asientos delanteros y posiblemente dos en el maletero) condujeron debajo de la barra en un automóvil deportivo modificado para permitir que el techo y el parabrisas para saliesen despedidos al contacto con la viga. Los servicios de seguridad de la RDA responderan construyeron carreteras en zig-zag en los puestos de control. 

Alrededor de 75,000 ciudadanos de la RDA fueron capturados intentando el cruce y procesados por el “exilio de la república”.


Gorbachov y Honecker, Berlin Octubre de 1989


Todo había empezado esa primavera, cuando ya se cumplían 28 años de la construcción del Muro y los medios de comunicación daban cuenta de los muchos cambios – perestroika, glasnost, etc. – que la llegada al poder de Gorbachov estaba suponiendo en gran parte del mundo comunista. En la propia RDA, donde los niños habían repetido, durante décadas, que “Aprender de la URSS es aprender a triunfar”, la nueva política soviética estaba creando grandes expectativas y eran muchos los que se hacían ilusiones basándose en la proximidad del XL aniversario de la RDA y el inexorable relevo del ya anciano Erik Honecker. Como sucedía cada año, también en esa primavera del 89 muchas familias comenzaron a preparar sus vacaciones de verano. Una mayoría solía escoger Hungría, muchos otros Checoslovaquia, país para el que no se necesitaba obtener visado de salida. Ahora bien, a primeros de Mayo, ocurrieron dos hechos que agotaron la paciencia de muchos: Por un lado, el anuncio del resultado de las elecciones municipales: 98,7 de participación y 98,85 de apoyo a los candidatos oficiales: Algo imposible pues se sabía que la abstención había hecho furor y que los opositores al régimen eran más numerosos cada día. Por otro lado, la frase “Hemos de enseñar a nuestros hijos a defender el socialismo con las armas en la mano” pronunciada por la esposa de Honecker en el “Congreso Nacional de educadores y maestros”, produjo gran impacto en los más impacientes que decidieron aprovechar sus vacaciones para emigrar a la RFA. Los que no pudieron llegar a Hungría, se asilaron en la embajada de Alemania Federal en Praga. Las fotos de estos miles de refugiados dieron la vuelta al mundo alentando a quienes, por toda la RDA, comenzaban a manifestarse exigiendo una mayor representatividad. “Nosotros somos el pueblo” fue el lema de esos primeros manifestantes que representaban la primera reacción pública contra el Partido único. Pero algo ocurría también dentro del Partido mismo; otra revolución, silenciosa, invisible al principio, se produjo en las universidades, en las fábricas y en las sedes mismas del Partido Socialista Unificado.

En un momento dado y cediendo a las presiones del Gobierno de Praga, Honecker ordenó el cierre de la frontera con Checoslovaquia. Esto dejó a la RDA totalmente aislada pues la frontera con Polonia llevaba tiempo cerrada para impedir las “malas influencias” del “Sindicato Solidaridad”. En esas circunstancias, con el país hirviendo de manifestaciones, Gorbachow, junto con una pléyade de líderes del Pacto de Varsovia, llegó a Berlín Oriental para participar en el XL aniversario de la RDA. El 6 de octubre, la tarde misma de su llegada, celebró un encuentro con el Politburo al que estuvimos invitados los embajadores allí acreditados.La cena del día siguiente terminó como el rosario de la aurora. La primera sorpresa la tuvimos cuando, antes de terminar el segundo plato, Gorbachov y su mujer, Raisa, abandonaron el gran comedor acompañados por Margot Honecker. Minutos después hizo lo mismo Jaruzelski y, tras el mismo lapso de tiempo, Milos Jakes, luego Ceaucescu y luego el otro y el otro, y el otro…  Lo ocurrido fue que, durante el banquete, las protestas en los alrededores habían adquirido tales proporciones que los servicios de seguridad decidieron llevarse al aeropuerto a sus respectivos Jefes de Estado.

Desfile militar en el 40 aniversario de la RDA. Tribuna presidencial con los líderes del bloque comunista
Esto sucedió el sábado 7, dos días antes del lunes 9 de Octubre, fecha clave en la historia de Europa. Veamos por qué. Desde hacía algún tiempo, el párroco de la iglesia de Santo Tomás, en Leipzig, venía organizando unas rogativas por la paz que atrajeron a un número creciente de personas; tantas que, al no caber en el templo, decidieron recorrer las calles en procesión.De hecho, se trataba de una manifestación contra el régimen. Llegó un momento, precisamente ese domingo 8 de octubre, en que Honecker decidió prohibir el acto del día siguiente tras calcularse que acudirían más de sesenta mil personas. Necesitado de equipos y material antidisturbios, pidió ayuda al Ejército soviético estacionado en la RDA. Su jefe consultó al Kremlin y su respuesta no pudo ser más clara: Nunca el ejército soviético participará en un enfrentamiento entre el Gobierno contra el pueblo de la RDA pero, si llegase a hacerlo, lo haría a favor del pueblo.

Sin el apoyo de Moscú, Honecker se vio obligado a dimitir el 18 de octubre de 1989; había sido Presidente del Consejo de Estado de la República Democrática Alemana (RDA) desde 1976.

Frente a la sede del Consejo de Estado en Marx-Engels-Platz, el nuevo presidente del Consejo de Estado de la RDA, Egon Krenz, secretario general del Comité Central del SED, honrado oficialmente con honores militares. A su lado, Heinz Eichler, secretario del Consejo de Estado. Berlin 24 de Octubre de 1989
A Honecker le sustituyó Egon Krenz, su compañero del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED), pero mucho más afín a la nueva línea impuesta por Gorbachov desde su llegada al poder en 1985. Esta línea se puede resumir en dos palabras rusas: perestroika (reestructuración) y glásnost (liberalización, apertura, transparencia). El antecedente más inmediato a la caída del Muro es la apertura de fronteras en Hungría el 27 de junio de 1989, apertura que Gorbachov había aceptado, validando así la llamada doctrina Sinatra: a partir de entonces los ‘satélites’ de la URSS se conducirían ‘a su manera’. Polonia ya había emprendido ‘su camino’ y después de Alemania del Este vendrían otros como Bulgaria, Checoslovaquia, Rumanía, Albania o Yugoslavia. Por el otro lado, los alemanes del oeste habían iniciado hacía años la Ostpolitik, es decir, la política de acercamiento al Este. Este término se empezó a usar con la llegada del socialista Willy Brandt al Ministerio de Asuntos Exteriores, y más tarde -en 1969- a la Cancillería de la República Federal de Alemania (RFA). Según explica el propio Brandt: “Nuestra Ostpolitik significaba, de forma esencial, que a diferencia de la situación anterior nos preocupábamos con mayor intensidad y de forma diferente de nuestros propios asuntos, no confiando exclusivamente a que otros hablaran por nosotros“. Brandt alude por primera vez a los ‘dos Estados en Alemania’, en vez de a las ‘dos Alemanias’.

El 6 de noviembre, su sustituto, Egon Krenz, fue testigo de la mayor manifestación de la historia de Berlín: Medio millón de personas. Convencido de la necesidad de dar respuesta al clamor popular, Krenz publicó una nueva reglamentación de salidas al extranjero destinada, únicamente, a los que, a través de Checoslovaquia, trataban de pasar a la RFA. El 8 de Noviembre, el Ministro del Interior envió un borrador a su colaborador al coronel Harald Lauter pidiéndole que corrigiera el texto y se lo devolviera listo para su aprobación por el Comité Central, reunido ese mismo día. Lauter, indignado por lo que entendió era una medida que sólo favorecía a traidores que, en un momento difícil del país, pretendían abandonar la RDA, decidió dejar el título como estaba pero cambiar el texto, haciéndolo extensivo a todos los ciudadanos de la RDA.

La tarde del 9 de noviembre de 1989 el periodista Riccardo Erhman dio la noticia de su vida. Era el corresponsal en Berlín Oriental de la agencia italiana Ansa cuando acudió a cubrir la rueda de prensa de Günter Schabowsky, el portavoz del Gobierno de la RDA. Esa tarde el Ministerio de Asuntos Exteriores de Krenz había convocado a los periodistas en el Centro Internacional de Prensa a las 18 horas para comunicar que el Gobierno iba a permitir que los ciudadanos alemanes del Este pudieran viajar con más facilidad al Oeste. La rueda de prensa se retransmitió en directo por televisión.

Gunther Schabowski durante su comparecencia
en televisión en la que anunció el fin del muro.
Señor Schabowski, ¿cree usted que fue un error introducir la Ley de Viajes hace unos días?”, le preguntó Erhman. 

El portavoz – que no había leído el texto del decreto – , confuso y nervioso, revolvió unos papeles y respondió: “Hemos decidido hoy la creación un marco que haga posible que todo ciudadano de la RDA pueda viajar fuera de las fronteras“. 

¿Cuándo entra en vigor?“, preguntó el corresponsal. Schabowski bajó la mirada a los papeles y contestó: “En mi opinión, entra en vigor… Inmediatamente, sin retrasos“.

Presionado por las preguntas de los periodistas,no cayó en la cuenta de que la última línea indicaba que las nuevas medidas entrarían en vigor el 10 de noviembre. Así cayó el Muro de Berlín: de la pregunta de un periodista a la reunificación de Alemania. Schabowski cometió un error, pues la medida debía entrar en vigor a partir del día siguiente. En cualquier caso, el futuro ya había pisado el acelerador. La noticia transmitida por Ansa corrió por agencias, radios y televisiones de Berlín occidental y pronto de medio mundo. Miles de berlineses del este se echaron a la calle, se acercaron al temible Muro y en los puestos de control reclamaron su derecho a pasar al otro lado. El primer punto de control se abrió a las 23 horas, seguido de otros varios. Ni la policía de la frontera ni los funcionarios del ministerio tenían órdenes concretas, así que pesó más la presión de la multitud. Angélika Wache, de 34 años, fue la primera persona en cruzar el famoso punto fronterizo del Checkpoint Charlie aquella tarde-noche de hace 25 años. “¡No puedo creérmelo!”, dijo a la prensa. 

El oficial a su mando, Harald Jagger, había estado pidiendo, sin éxito alguno, instrucciones a sus jefes. Tras el anuncio de Shabowski, el creciente número de personasque se acercaban al Muro exigía una inmediata decisión dado lo peligroso de una situación que Jagger y sus hombres se veían incapaces de controlar. Sus únicas instrucciones eran las de no disparar salvo en defensa propia pero hacerlo aseguraba la catástrofe. Al fin, cerca ya de las nueve y cuarto, Harald Jagger optó por dar a sus hombres la orden de permitir el paso. Uno de ellos se acercó a la puerta de la verja y dijo a los curiosos que estaban delante:

Pueden pasar.

Ciudadanos de Berlín Oriental cruzan en masa por el puesto Checkpoint Charlie en la noche del 9 de noviembre.
La sorpresa dio paso a la alegría. Muchos berlineses de uno y otro lado apagaron sus televisores y salieron disparados hacia el Muro. Los del oeste recibían con entusiasmo a los que llegaban del este. Reencuentros y abrazos, risas, aplausos y pancartas de bienvenida. Muchos berlineses occidentales se encaramaron a la antigua tapia divisoria. Algunos se aplicaron con ilusión a la tarea de demolerla sirviéndose de martillos, picos o cinceles. Conforme avanzaba la madrugada del 10 de noviembre la muchedumbre se multiplicaba y se convertía en una marea humana. 



La cobertura televisiva de los ciudadanos que demolieron secciones del Muro el 9 de noviembre fue seguida por el régimen de Alemania Oriental que anunciaba diez nuevos cruces fronterizos, incluidos los lugares históricamente significativos de Potsdamer Platz, Glienicker Brücke y Bernauer Straße. Las multitudes se reunieron a ambos lados de los cruces históricos, esperando durante horas para animar a las excavadoras que derribaban partes del Muro para volver a conectar las carreteras divididas. Mientras tanto, el Muro permaneció oficialmente vigilado aunque a una intensidad decreciente y los nuevos cruces fronterizos continuaron funcionando durante algún tiempo, incluida la Puerta de Brandenburgo. Aunque inicialmente, las fuerzas de seguridad de la RDA intentaron reparar el daño causado por los “Picadores de Pared”; gradualmente cesaron, y los guardias se volvieron más laxos, tolerando las crecientes demoliciones y el cruce de fronteras “no autorizado” a través de los agujeros. A los alemanes y berlineses occidentales se les permitió viajar sin visa a la RDA partir del 23 de diciembre de 1989. Asi se la la paradoja, por vez primera de que en las semanas comprendidas entre el 9 de noviembre y el 23 de diciembre, los alemanes orientales podrían viajar más libremente que los occidentales. 
El 13 de junio de 1990, el ejército de la Alemania del Este oficialmente comenzó a desmantelar el Muro, comenzando en Bernauer Straße y alrededor del distrito de Mitte. Desde allí, la demolición continuó a través de Prenzlauer Berg / Gesundbrunnen, Helligensee y en toda la ciudad de Berlín hasta diciembre de 1990. Según las estimaciones de las tropas fronterizas, se derrumbaron alrededor de 1,7 millones de toneladas de escombros. Extraoficialmente, la demolición de la Bornholmer Straße comenzó debido a las obras de construcción en el ferrocarril. Esto implicó un total de 300 guardias fronterizos de la RDA y, después del 3 de octubre de 1990, 600 hombres de la Bundeswehr, el ejercito de la RDA;para esta tarea fueron equipados con 175 camiones, 65 grúas y 55 excavadoras y. Prácticamente todas las carreteras cortadas por el Muro de Berlín fueron reconstruidas y reabiertas el 1 de agosto de 1990. Solo en Berlín, 184 km de muro, cerca de 154 km de borde, 144 km de sistemas de señalización y 87 km zanjas de barrera fueron retiradas. Todo lo que quedó del Muro fueron seis secciones que debían conservarse como un monumento. Varias unidades militares desmantelaron el muro fronterizo de Berlín / Brandenberg, completando el trabajo en noviembre de 1991. Los segmentos de pared pintada con motivos artísticamente valiosos se subastaron en 1990 en Berlín y Montecarlo. El 1 de julio, el día en que Alemania Oriental adoptó la moneda de Alemania Occidental, todos los controles fronterizos de jure cesaron, aunque la frontera entre Alemania había perdido sentido durante algún tiempo antes de eso.


Segmento de muro en pie, conservado en conmemoración del Muro de Berlín en Bernauer Strasse, en Berlín


El 18 de marzo de 1990, se celebrarán en la República Democrática Alemana las primeras elecciones libres,sin el monopolio político ejercido por el Partido Socialista Unificado de Alemania y el Frente Nacional de Alemania Democrática. Celebradas en el contexto inmediatamente posterior a la caída del muro de Berlín, estas elecciones significaron la llegada al poder de un gobierno de coalición liderado por los demócrata-cristianos de la CDU, y en el que también entraron los socialdemócratas y los liberales. Poco después de la elección, el 12 de abril, Lothar de Maizière fue elegido primer ministro de la RDA (con 265 votos a favor y 108 en contra) por la Volkskammer o Cámara Popular gracias al apoyo de esta coalición. 

El 5 de abril de 1990, el nuevo Volkskammer eligió a la demócrata-cristiana Sabine Bergmann-Pohl como nueva presidenta del parlamento; como el antiguo Consejo de Estado había sido disuelto, esto la convirtió en la nueva jefa de estado de la Alemania Oriental, con carácter interino. El 20 de septiembre el Parlamento votó a favor de disolver la Alemania Oriental y unificar su territorio con la Alemania Occidental, poniendo así fin a la existencia de la República Democrática Alemana, que había existido durante 40 años. El tratado de unificación fue aprobado en una votación de 442 frente a 47 por el Bundestag de la Alemania occidental y por un margen de 299-80 en la Volkskammer, entrando en vigor el 3 de octubre y dando paso a la Reunificación de Alemania.

9 de noviembre de 2014, unidades de hormigón con las que estaba conformado el Muro de Berlín. Se muestran a la venta en el terreno de un comerciante de materiales de construcción del pueblo de Teltow, cerca de la capital alemana.


El muro existió casi 29 años y su caída marcó el primer paso hacia la reunificación alemana, que concluyó formalmente 339 días después, el 3 de octubre de 1990, con la disolución de Alemania Oriental y la reunificación oficial del estado alemán siguiendo las líneas democráticas de la Ley Básica de Alemania Occidental. Los berlineses o los turistas que visitan la ciudad todavía pueden experimentar la historia del Muro en unos pocos lugares; Solo cinco torres de vigilancia han escapado a la demolición y de la longotud total del muro permanecen aun en pie menos de tres kilómetros,un 4.4 por ciento del total. 



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